La negociación de un pacto de tregua entre Irán y Estados Unidos incomoda al Gobierno de Netanyahu, ya que el acuerdo podría dejar sin abordar objetivos fundamentales para Israel, como la cuestión nuclear o el programa de misiles iraní.
Imagen de la cobertura sobre La negociación de un pacto entre Irán y Estados Unidos incomoda al Gobierno de N. Foto de: REUTERS
El primer ministro israelí sigue de la distancia un proceso diplomático que podría extender la tregua iniciada el pasado 8 de abril. La preocupación del Ejecutivo israelí aumenta ante la posibilidad de que temas cruciales para el país, como el programa nuclear o la amenaza de misiles, se traten en una segunda fase de conversaciones.
Netanyahu ha aprovechado el momento para proyectar una imagen de sintonía con Washington, con quien inició la guerra. El líder israelí reafirmó su postura sobre la amenaza nuclear, detallando que cualquier acuerdo final debe eliminarla y requerir el desmantelamiento de los sitios de enriquecimiento de uranio iraní.
Tensiones regionales y el futuro del alto el fuego
Imagen ilustrativa: Vista panorámica de Teherán, Irán Foto: flickr.com
El borrador del texto negociado entre EE. UU. e Irán contempla un periodo prorrogable de 30 a 60 días para alcanzar un pacto sobre el programa nuclear. Este acuerdo transitorio debería conducir a un alto el fuego definitivo que declare el fin de las hostilidades en la región.
Negociaciones entre Irán y EE.UU. por un acuerdo de paz Video: YouTube · Channel 4 News — Iran denies peace deal with US amid truce reports
La posibilidad de un acuerdo regional refuerza la frágil tregua actual y pone el foco en la reapertura del estrecho de Ormuz, vía marítima vital para el mercado mundial de petróleo. Además, el memorando propuesto incluye un alto el fuego en toda la región, lo que representa una presión de Irán para proteger a su aliado libanés, Hezbolá.
Los países del Golfo, afectados por el conflicto, han arropado los esfuerzos mediadores liderados por Pakistán. Estos países buscan agotar las vías diplomáticas para evitar el regreso de una guerra que ha dañado sus economías y su reputación turística y comercial.
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En el frente libanés, la situación es crítica: desde el 2 de marzo, el ejército israelí ha ocupado el 5% del territorio libanés.
La tensión diplomática se agudiza con la postura de Netanyahu, quien ha sido escéptico respecto a que la diplomacia dé resultados. Este consenso regional, que deja de lado al Gobierno de Netanyahu, solo lo sitúa como actor que contempla la reanudación de la ofensiva sobre Irán.