Los datos citados por la organización global de caridad, y que provienen del Ministerio de Salud de Líbano, indican que desde el inicio del cese temporal de hostilidades entre Israel y Hezbolá, al menos 22 niños han fallecido y 89 han resultado heridos. Este número eleva el total de menores víctimas de los ataques israelíes desde la escalada de hostilidades el 2 de marzo, alcanzando casi las 200 víctimas fatales y un total de aproximadamente 2.900 personas fallecidas.
La crisis humanitaria ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas. Desde el inicio del alto el fuego, el número de familias que buscan refugio temporal en albergues colectivos ha aumentado en un 5%. Actualmente, unos 125.000 personas residen en estos refugios, de los cuales 44.800 son niños, lo que representa el 36% de los ocupantes. Las condiciones en los albergues se mantienen precarias debido a la hacinamiento y la infraestructura sanitaria inadecuada, lo que incrementa el riesgo de brotes de enfermedades.
Tensiones políticas y el futuro del conflicto
A pesar de los esfuerzos por negociar una solución, el panorama sigue marcado por la tensión. Líbano e Israel están programados para celebrar conversaciones directas en Washington, D.C., en Estados Unidos, con el objetivo de poner fin a la guerra. Ambos países han manifestado su compromiso de desarmar al grupo armado Hezbolá, que posee una influencia política considerable en el país y es considerado un miembro clave del llamado “eje de resistencia” de Teherán.
«Los ataques contra los civiles no han parado; simplemente han continuado bajo otro nombre», declaró Nora Ingdal, directora de Save the Children para Líbano.
Ingdal advirtió que, aunque Israel ha afirmado que su fuerza aérea ha golpeado más de 1.100 sitios en Líbano desde mediados de abril, alegando que el objetivo era el grupo armado Hezbolá, los ataques no han cesado. Por su parte, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, advirtió que el arsenal del grupo no debe formar parte de las próximas negociaciones.
La situación se complica con la postura de Hezbolá, que ha dejado claro que no se rendirá de sus armas. Mientras tanto, la necesidad de paz es palpable, como lo demuestra el testimonio de una niña de 10 años, Tala, quien expresó su deseo de que la guerra termine para poder volver a su aldea y a la escuela.