Carlos Alberto “El Indio” Solari, vocalista y líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció el 5 de junio en su residencia de Parque Leloir. Tras años padecer la enfermedad degenerativa conocida como Parkinson, su partida generó un impacto social que trascendió los límites del rock nacional.
La magnitud del homenaje se hizo evidente en la Plaza de Mayo, donde decenas de miles de fanáticos se congregaron pacíficamente. El evento fue una manifestación masiva de devoción cultural, comparada incluso por sociólogos con las reacciones generadas por figuras como Eva Perón o Diego Armando Maradona.
«Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Con un inmenso dolor. Buen viaje mi querido amigo, hasta siempre»
El legado cultural del rock argentino
La trayectoria de Solari lo consolidó como una figura que generó un vínculo irrompible con la «gente de abajo», a través de letras poéticas que abordaban desde sus vivencias personales hasta procesos sociales y políticos. Su cómplice en Los Redondos, Skay Beilinson, fue quien compartió su dolor en redes sociales al despedirlo.
La banda, formada originalmente entre 1976 y 1978 en la ciudad de La Plata, nació en un contexto contracultural que se desarrolló durante la dictadura de Videla. Sus inicios fueron como «quilombos» artísticos en el Teatro Lozano, donde convivieron actos circenses, monólogos y música.
A pesar de no contar con promoción oficial ni presencia en canales musicales como MTV Latinoamérica, Los Redondos lograron consolidar su estatus de banda de culto. Sus recitales eran conocidos por la multitud que coreaba cada canción sin descanso, llegando a llenar estadios de fútbol como el Monumental de River o Gimnasia y Esgrima.
En un que remeció al público, los obituarios impresos utilizaron el símbolo matemático del infinito (∞) en lugar del año 2026, señal inequívoca de que su recuerdo perdurará por siempre. Además, Solari había mantenido activos sus estudios de Del Cielito Records hasta 2025, donde grabó temas con un proyecto llamado El Mister y Los Marsupiales Extintos.
El fenómeno del vínculo entre el artista y la audiencia es tan profundo que algunos medios lo han comparado con devociones populares masivas. Este tipo de conexión cultural fue analizado por Pablo Semán, quien señaló en notas publicadas en Clarín, La Nación y Página 12, que este sentimiento solo puede ser entendido dentro del contexto argentino.