Sobrevuelos recientes sobre la Amazonía peruana revelaron una compleja red de amenazas ambientales, detectando desde pistas clandestinas hasta extensos parches de cultivos ilícitos y dragas mineras. Las inspecciones confirmaron que la actividad ilegal sigue expandiéndose en territorios vitales de Ucayali, Loreto y Huánuco.
Embarcaciones operan en aguas turbias de la Amazonía peruana, evidenciando la actividad minera ilegal detectada en sobrevuelos recientes. Foto de: Santiago Romaní
Durante las últimas semanas, autoridades nacionales, representantes del servicio civil y periodistas participaron en tres sobrevuelos sobre amplias extensiones selváticas. Desde el aire se pudo observar un panorama preocupante que incluye pozas de maceración, campamentos mineros y grandes zonas deforestadas con cultivos destinados al narcotráfico. Además de la actividad ilegal, las rutas también mostraron cómo vastos campos de palma aceitera han colonizado áreas boscosas.
En el área de amortiguamiento del Parque Nacional Sierra del Divisor, se detectó una nueva zona de actividad minera. Fernando Cotrina, especialista del parque, confirmó la presencia de dragas ilegales en la cuenca de Utiquinia, un punto que no había sido mapeado previamente. Este hallazgo subraya la creciente amenaza que representan las actividades extractivas en ecosistemas sensibles.Foto de archivo (2006): Vista aérea del área de amortiguamiento del Parque Nacional Sierra del Divisor Foto: commons.wikimedia.org
“Nos sorprendió lo que vimos en Utiquinia porque no teníamos información de dragas en esa zona como sí sabíamos de la minería en el río Abujao, porque sí teníamos mapeado ese sector”, agrega Cotrina.
Operativos y desafíos estructurales
La detección aérea permitió acciones inmediatas. En el río Aguaytía, se ubicaron 12 dragas que estaban operando; al día siguiente, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) junto con la Marina de Guerra del Perú realizaron un operativo. Los fiscales lograron destruir por lo menos seis estructuras mineras y hundir otras.
“Lamentablemente escaparon las personas que estaban operando, pero logramos destruir por lo menos seis dragas y las otras las hundieron ellos mismos”, señaló el coordinador nacional de la FEMA, Frank Almanza.
Sin embargo, estas acciones se enfrentan a desafíos estructurales. Expertos señalan que la construcción de la carretera UC 105, que atraviesa Ucayali hasta la frontera con Brasil, abre las puertas para que economías ilegales ingresen con facilidad y facilita el avance de la minería ilegal amazonía peruana.
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La problemática se extiende por múltiples ríos. Se reportaron dragas en el río Pachitea (Huánuco), donde se observaron ocho unidades, y nueve dragas operando en Curimaná, dentro del río Aguaytía (Ucayali). Además de estos puntos críticos, la provincia de Puerto Inca, en Huánuco, es otra zona devastada por esta actividad.
Ante este panorama, especialistas como Isabel Canelo enfatizan que se requiere una estrategia integral para abordar estas economías ilícitas. La coordinación entre instituciones como el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), la FEMA y la Marina de Guerra del Perú es crucial, aunque algunos expertos han señalado la ausencia de participación de entidades clave en las mesas de coordinación.