El incidente ocurrió cerca de la frontera entre Rumania y Ucrania, específicamente en Galati, donde las autoridades reportaron daños en una estructura adyacente a un hogar y en un poste eléctrico. Según el Ministerio de Defensa rumano, no hubo víctimas mortales ni heridos, pero se evacuó a la población del área afectada como medida preventiva.
El dron fue golpeado por las fuerzas ucranianas antes de caer en Rumania. Las autoridades rumanas calificaron esta acción de Rusia como «irresponsable». Además, se encontró una posible carga explosiva que será trasladada a un área segura para su posterior destrucción.
Como respuesta inmediata al incidente, dos aviones Eurofighter Typhoon de la Fuerza Aérea Británica despegaron desde la Base Aérea de Fetesti, situada a 140 kilómetros de Bucarest. Los pilotos tenían autorización para derribar los drones si estos entraban en el espacio aéreo ruso, pero no fue necesario debido a que el dron ya había sido golpeado por las fuerzas ucranianas.
Según el diario Digi24, 117 personas fueron evacuadas y se suspendió el suministro de gas a 555 clientes en la zona afectada. El Ministerio de Defensa rumano condenó «enérgicamente» las acciones rusas, subrayando que significan un nuevo desafío para la seguridad regional del mar Negro y para la seguridad colectiva de la OTAN.
El incidente en Galati es parte de una serie de eventos relacionados con el conflicto entre Rusia y Ucrania que han tenido implicaciones transfronterizas, afectando a países vecinos como Rumania. La situación ha llevado a una mayor cooperación militar entre los aliados de la OTAN en la región.
Redaccion basada en reportes de DW Español. Ver fuente original.