Alex Saab, testaferro del expresidente venezolano Nicolás Maduro, compareció este lunes ante un tribunal federal en Miami, acusado de soborno a altos funcionarios para enriquecerse con lucrativos contratos gubernamentales. La imputación formal detalla que el empresario habría conspirado para obtener beneficios mediante la corrupción en el sector público venezolano.
Alex Saab y su familia posan junto a un grupo de personas en lo que parece ser un evento público. Foto de: Miguel Gutierrez (EFE
El proceso se desencadenó después de que la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, lo «deportara» —término que equivale a extradición— durante el fin de semana. Saab fue presentado ante la jueza federal del Distrito Sur de Florida, Marty Fulgueira Elfenbein, donde se le imputó un único cargo de lavado de dinero, vinculado a una trama de sobornos. Según el documento jurídico, la acusación se centra en que Saab conspiró con terceros para sobornar a funcionarios públicos venezolanos. Este esquema buscaba obtener contratos del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) para la importación de alimentos a Venezuela.
La trama de corrupción, que se habría desarrollado entre 2015 y 2019, implicó el tergiversar fraudulentamente la naturaleza y el origen de los suministros de alimentos, incluyendo la documentación falsa de importaciones provenientes de Colombia y México. Además, la acusación sostiene que Saab y sus cómplices utilizaron su acceso e influencia corrupta para acceder a miles de millones de dólares de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Estos fondos, obtenidos mediante la venta de petróleo bajo falsos pretextos, fueron transferidos a cuentas en Estados Unidos para seguir financiando el esquema ilegal del CLAP.
La controversia legal y las posturas políticas
La comparecencia de Saab en Miami generó un intenso debate sobre su situación legal y política. Al mismo tiempo que el empresario era notificado de los cargos, el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, emitió declaraciones cuestionando su estatus. Cabello aseguró que la nacionalidad venezolana de Saab era fraudulenta, declarando que los documentos con los que operaba en el país eran ilegales y carecían de validez ante el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).
«Estoy orgulloso de servir a este Gobierno»
Esta declaración fue hecha por Saab al llegar a Caracas, donde fue recibido con la plana mayor del chavismo. Sin embargo, su salida de Venezuela el pasado fin de semana fue descrita como «poco honrosa». La deportación fue enmarcada por analistas como una purga dirigida a empresarios vinculados al expresidente Maduro.
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Históricamente, la presencia de Saab en Estados Unidos ha estado marcada por altos niveles de tensión diplomática. La última vez que pisó suelo estadounidense fue poco antes de la Navidad de 2023. En aquella ocasión, el gobierno estadounidense liberó al empresario colombo-venezolano, poniendo fin a un complejo culebrón judicial. Este acuerdo diplomático permitió, además, la extradición de un criminal conocido como Fat Leonard, implicado en un caso de corrupción que involucró a la Armada estadounidense.
Antes de convertirse en un engranaje financiero poderoso del chavismo, Saab era un empresario común. Su imperio en la sombra se desmoronó poco después de que la captura de Maduro el pasado 3 de enero, lo que lo convirtió en una pieza de negociación entre Caracas y Washington, un papel que el propio chavismo ahora reniega.