El sábado pasado, durante la Cena de Corresponsales celebrada en Washington, un hombre disparó dentro del vestíbulo del Hotel Hilton donde se encontraba Trump. Este hecho marca la tercera vez que alguien intenta asesinar al expresidente desde el verano de 2024. El primer incidente ocurrió el 13 de julio en Butler, Pensilvania, cuando un tirador abrió fuego mientras Trump pronunciaba un discurso durante una campaña electoral.
En ese ataque, la bala rozó la oreja derecha del entonces candidato presidencial, dejándole una herida superficial que lució con orgullo en las semanas siguientes. Según los informes, el tirador fue abatido por agentes del Servicio Secreto y no se pudo determinar claramente su motivación política. Sin embargo, para muchos republicanos este episodio sirvió como evidencia de la intención violenta entre seguidores demócratas.
El segundo intento ocurrió el 15 de septiembre en el campo de golf de Trump en Mar-a-Lago, Florida, cuando un agente del Servicio Secreto descubrió un rifle AK-47 escondido cerca del perímetro de seguridad. Aunque no se dispararon balas y Trump no estuvo en peligro directo, este incidente generó preocupación adicional sobre su seguridad personal.
El tirador identificado como Ryan Routh fue condenado a cadena perpetua por intentar asesinar al candidato presidencial. Este hecho ocurrió apenas dos meses después del ataque en Butler y marcó un punto de inflexión en la campaña electoral, llevando a Joe Biden a retirarse y permitir que Kamala Harris se convirtiera en la candidata demócrata.
Además de estos tres intentos de asesinato, Trump ha enfrentado una serie de amenazas y ataques durante su presidencia y campaña electoral. Estos incidentes han llevado a un aumento en las medidas de seguridad para el expresidente, que es considerado uno de los individuos más protegidos del país.
Según expertos, estos episodios reflejan una preocupación creciente sobre la violencia política y la seguridad personal de figuras públicas en Estados Unidos. A pesar de las medidas de protección, Trump ha sido el blanco de múltiples amenazas que han puesto en riesgo su vida.
La Casa Blanca no emitió declaraciones específicas sobre estos incidentes, pero los republicanos han utilizado estos ataques como un argumento para criticar a la administración Biden por supuestas debilidades en la seguridad nacional y la protección de figuras políticas importantes.
Redaccion basada en reportes de El País. Ver fuente original.