El epicentro del terremoto se localizó frente a la prefectura de Iwate, a unos 530 kilómetros al noreste de Tokio. A pesar de que las olas más altas midieron 80 centímetros y no llegaron a causar daños significativos, las autoridades emitieron advertencias de tsunamis de hasta tres metros en áreas costeras cercanas.
Más de 170.000 personas fueron evacuadas hacia zonas más altas o refugios designados por los gobiernos locales. El gobierno japonés instó a la población a permanecer alerta y no abandonar las áreas seguras hasta que se levantaran todas las advertencias.
El sismo, registrado a una profundidad de 10 kilómetros en el océano Pacífico, afectó severamente los sistemas ferroviarios del país. Alrededor de 100 viviendas quedaron sin electricidad y varias líneas de tren fueron interrumpidas.
El Japón Metereological Agency (JMA) ha advertido que existe un riesgo relativamente mayor de que ocurran terremotos con magnitud 8,0 o superior en los próximos días. Este pronóstico se basa en el historial sísmico reciente y la naturaleza del evento geológico.
El país asiático experimenta alrededor de 1.500 sismos por año debido a su ubicación sobre la Falla del Pacifico, conocida como «Anillo de Fuego». En marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9,0 provocó un tsunami que resultó en más de 18.000 muertes y una fusión nuclear en la planta de Fukushima.
Las autoridades japonesas continúan monitoreando la situación y han mantenido los sistemas de alerta activos para responder a cualquier eventualidad adicional durante las próximas horas.
Redaccion basada en reportes de BBC World. Ver fuente original.