La guerra entre el Ejército Sudanes y los Fuerzas Rápidas de Soporte (RSF) ha causado la muerte de decenas de miles de personas y ha desplazado a millones desde su inicio en abril del año pasado. La OIM reporta que cerca de 12 millones de personas han sido internamente desplazadas, mientras que más de cuatro millones han huido al extranjero.
Los retornados se encuentran con comunidades devastadas y una urgente necesidad de inversión para reconstruir infraestructuras básicas como agua potable, electricidad e instalaciones médicas. Según Sung Ah Lee, representante de la OIM en Sudán, muchos regresan creyendo que las condiciones de seguridad han mejorado o porque la vida en los campos de desplazados se ha vuelto insostenible.
La situación es crítica para agricultores y ganaderos que retornan a encontrar sistemas de irrigación y equipos agrícolas destruidos. Esto deja a Sudán al borde del colapso alimentario, con millones de personas sobreviviendo solo con un almuerzo diario, según informes de organizaciones no gubernamentales.
La OIM ha proporcionado ayuda humanitaria a cuatro millones de personas en Sudán desde 2023. Sin embargo, la escala de necesidades sigue siendo enorme, ya que casi nueve millones de individuos aún están desplazados internamente. La agencia solicita $170 millones para su plan de respuesta al crisis sudanesa para el año 2026, pero reconoce que este plan está subfinanciado en $97.2 millones.
La OIM ha destacado la necesidad urgente de inversión para restaurar servicios esenciales y revitalizar medios de vida, lo cual es crucial para garantizar la sostenibilidad del retorno de los desplazados internos a sus hogares.
Redaccion basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.