El Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas ha confirmado los ataques a través de su canal de televisión local. Estos se atribuyen principalmente al Frente de Liberación de Azawad (FLNA) y el grupo yihadista JNIM, vinculado a Al Qaeda.
Los rebeldes han utilizado artillería pesada y armas automáticas en los ataques, que han causado gran estrés en Bamako. El portavoz del ejército ha llamado a la población para mantener la calma y no compartir información sin verificar.
Ulf Laessing, director del programa Sahel de la Fundación Konrad Adenauer y residente en Bamako, ha afirmado que estos ataques buscan maximizar su impacto mediático y avergonzar al gobierno. «No hay forma de que tomen el control de Bamako; no habrá contraataque», aseguró Laessing.
Los principales actores armados en Malí son grupos yihadistas como JNIM, vinculado a Al Qaeda, y el Estado Islámico en el Gran Sáhara. También operan los rebeldes tuareg, como el FLNA, que reclaman mayor autonomía para el territorio donde están presentes.
La Embajada de Estados Unidos en Malí ha emitido un comunicado pidiendo a sus ciudadanos que eviten los desplazamientos por ahora. La Unión Africana (AU) ha condenado “enérgicamente” los ataques en un comunicado firmado por el presidente de la Comisión de este organismo, Mahmoud Ali Youssouf.
Según fuentes conocedoras de la situación, los ataques han afectado a Kati, principal base militar del país; al aeropuerto internacional Modibo Keïta en Bamako; y el aeropuerto de Mopti. En Kidal, ciudad en permanente disputa entre ejército maliense y separatistas tuareg, también se han registrado ataques.
La situación en Bamako es de tranquilidad general con la gente en las calles y los mercados abiertos a pesar del estruendo causado por los ataques. El aeropuerto internacional ha sido cerrado y está bajo custodia de fuerzas mercenarias rusas.
Redaccion basada en reportes de El País. Ver fuente original.