Según la declaración oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo, cada caso será evaluado individualmente y respetará las leyes nacionales e internacionales. Esta iniciativa es parte de un esfuerzo por parte del gobierno estadounidense para limitar la inmigración al país.
Robert Alter, oficial de la Embajada de Estados Unidos en Paraguay, celebró el acuerdo destacando que refleja la estrecha relación entre Washington y Asunción. Sin embargo, organizaciones defensoras de derechos humanos han criticado a Trump por usar amenazas de deportación a terceros países como táctica intimidatoria.
Costa Rica, El Salvador, el Congo, Eswatini (anteriormente conocido como Suazilandia) y Sudán del Sur son algunos de los países que ya han aceptado participar en estos acuerdos. En algunos casos, Estados Unidos ha otorgado contratos multimillonarios a estas naciones para recibir a los expulsados.
En el caso específico de Kilmar Abrego García, un hombre salvadoreño que prefiere ir a Costa Rica, las autoridades estadounidenses han insistido en enviarlo a un país africano. Además, la reciente deportación de 15 migrantes sudamericanos al Congo ha generado preocupaciones debido a los conflictos civiles y el desplazamiento masivo en ese país.
Según informes del Associated Press, Estados Unidos está buscando acuerdos similares con hasta 47 países adicionales. Estas medidas han enfrentado críticas por parte de organizaciones legales locales que argumentan que las deportaciones son un proceso «indignante» y «degradante».
La iniciativa de Trump para deportar a migrantes no ciudadanos ha generado controversia internacional, con algunos países expresando preocupación sobre la situación humanitaria en los lugares propuestos como destinos.
Redaccion basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.