El Frente de Liberación del Azawad (FLA) atribuyó la toma de Kidal a sus combatientes, quienes se mueven libremente por el centro de la ciudad según informaciones sin verificación independiente. La ciudad había sido controlada por las fuerzas gubernamentales desde 2023.
El Ejército maliense confirmó ataques en varias posiciones y cuarteles, aunque aseguró que los rebeldes sufrieron importantes revés gracias a la profesionalidad de sus tropas. El Estado Mayor del Ejército informó sobre «varios terroristas neutralizados» y la destrucción de material bélico.
Los ataques también se extendieron a otras ciudades estratégicas como Kati, Sévaré, Mopti y Gao, con detonaciones de artillería pesada y tiroteos en diversos puntos del país. Las autoridades pidieron calma a la población mientras continúan las operaciones de rastreo.
Desde 2020, Mali está bajo el control de una junta militar que enfrenta una inestabilidad crónica y violencia persistente impulsada por secesionistas del norte y grupos yihadistas vinculados al Estado Islámico y Al Qaeda. La situación en Kidal es crucial para la estabilidad política y militar del país.
Según el comunicado oficial, las fuerzas armadas de Mali han logrado controlar gran parte de la ofensiva desencadenada por los grupos rebeldes, aunque no se proporcionaron víctimas o daños específicos. La situación en Kidal y otras ciudades estratégicas continúa siendo objeto de vigilancia intensa.
Redaccion basada en reportes de El Confidencial. Ver fuente original.