El incremento en los precios del jet fuel ha llevado a Lufthansa a tomar medidas drásticas para mantener su rentabilidad. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, este componente esencial para la aviación ha duplicado su costo debido al conflicto que interrumpe su producción y transporte a través del Golfo Pérsico.
La compañía europea no está sola en esta situación: otras aerolíneas como KLM-France y Delta han reducido temporalmente sus operaciones o aumentado los precios de las tarifas para cubrir sus costos adicionales. Según analistas, los viajeros deben esperar más ajustes en el sector aéreo mientras la tensión persista.
El Golfo Pérsico es una fuente crucial de combustible para la aviación europea, proporcionando alrededor del 50% de las importaciones continentales. La mayor parte de este suministro pasa por el Estrecho de Ormuz, que Irán ha cerrado efectivamente en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes.
La aerolínea alemana indicó que esta medida permitirá ahorrar aproximadamente 40,000 toneladas métricas de combustible. Además, Lufthansa acelerará la clausura permanente de su programa CityLine en Europa, retirando sus 27 aviones debido a los altos precios del keroseno y las tensiones laborales.
Según Energy Intelligence, una planta refinadora en Kuwait, Al-Zour, provee alrededor del 10% de la importación europea de jet fuel. La Agencia Internacional de Energía advirtió hace una semana que Europa podría enfrentar un desabastecimiento en cuestión de semanas.
En declaraciones a los medios, Lufthansa aseguró que «los pasajeros seguirán teniendo acceso al extenso red global de rutas, especialmente las conexiones larga distancia». Sin embargo, la compañía enfatizó que estas operaciones se llevarán a cabo con mayor eficiencia debido a los costos elevados del combustible.
Redaccion basada en reportes de BBC World. Ver fuente original.