Según el Ministerio del Interior de Kuwait, la operación tuvo lugar el pasado 1 de mayo. Los oficiales navales capturados fueron encontrados a bordo de una embarcación pesquera que, según las autoridades, estaba «especialmente contratada para llevar a cabo acciones hostiles contra Kuwait». Los detenidos admitieron haber recibido instrucciones del IRGC para realizar la infiltración.
Las autoridades kuwaitíes identificaron a los cuatro hombres como los coroneles Amir Hussein Abd Mohammed Zara’i y Abdulsamad Yadallah Qanwati, el capitán Ahmed Jamshid Gholam Reza Zulfiqari y el teniente coronel Mohammed Hussein Sehrab Faroughi Rad. Durante el enfrentamiento en la isla, se reportó que el tiroteo hirió a un miembro del servicio militar kuwaití. Dos de los individuos, el capitán Mansour Qambari y el capitán del bote, Abdulali Kazem Siamari, lograron escapar del altercado.
Ante la situación, el subministro de Asuntos Exteriores de Kuwait convocó al embajador de Irán en el país para entregarle una nota formal de protesta, reservando el derecho de Kuwait a la autodefensa bajo el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. El ministerio afirmó que responsabiliza plenamente a Teherán por la violación de la soberanía.
En un gesto de apoyo regional, el ministro de Asuntos Exteriores kuwaití recibió una llamada de su homólogo de Baréin, quien también condenó la infiltración y reafirmó «el pleno derecho de Kuwait a tomar todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía y proteger a su pueblo».
La Isla Bubiyan, la más grande de Kuwait, se encuentra en el extremo norte del Golfo y es de valor estratégico debido a su proximidad con rutas marítimas clave, así como con los campos petroleros y las instalaciones militares del norte del país. Este contexto de tensión se enmarca en una serie de incidentes recientes.
Anteriormente, Kuwait había reportado la interceptación de «un número de drones hostiles» en su espacio aéreo. Además, la tensión se disparó tras ataques en abril que impactaron la refinería Mina al-Ahmadi, uno de los más grandes del Medio Oriente, y una planta de energía y desalinización. Kuwait atribuyó estos ataques a Irán. Incluso en marzo, un nacional indio murió en un ataque a una planta de energía y desalinización, un hecho que Kuwait también atribuyó a Teherán.
Teherán ha negado cualquier responsabilidad por los ataques, señalando en su lugar a Israel. No obstante, la dependencia de Kuwait del agua desalinizada hace que la situación de seguridad en la región sea de máxima preocupación para la población.