El proceso de escrutinio preliminar de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) muestra a Fujimori con un 50.004% de los sufragios, mientras que Sánchez alcanza el 49.996%. Ambos candidatos han manifestado públicamente que respetarán los resultados finales del proceso electoral.
La contienda se ha caracterizado por una extrema cercanía en las urnas desde la jornada del domingo. El líder de Fuerza Popular, quien se postula por cuarta vez, expresó tener «mucha esperanza» en el voto desde el extranjero y en un grupo de actas de Lima que aún no han sido procesadas.
Por su parte, los voceros de Sánchez indicaron que el partido aguarda la conclusión del conteo. Ante la demora, simpatizantes de este bando protestaron frente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) exigiendo acelerar el proceso y evitar presiones externas.
Desafíos en el escrutinio final
La demora en los resultados finales se debe a una normativa que exige el traslado físico de cada cédula y acta a más de un centenar de oficinas. Además, deben integrarse las acturas provenientes de 63 países y resolverse las impugnaciones correspondientes.
El ganador del balotaje asumirá la presidencia el próximo 28 de julio para un mandato de cinco años. El principal motivo de preocupación de los votantes durante la campaña fue el aumento de la criminalidad, especialmente la extorsión vinculada a la minería ilegal en los Andes y la Amazonía.
En términos numéricos, la diferencia entre ambos candidatos es mínima: Fujimori suma 9,036,046 votos frente a los 9,034,743 de Sánchez. El conteo oficial concluirá una vez que se procesen todas las actas pendientes y el voto en el exterior.
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