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Japón enfrenta crisis de salud por polen

Japón enfrenta una crisis de salud pública debido a las alergias estacionales, causadas por el polen. Esta situación afecta a cerca del 43% de su población y tiene raíces que se remontan a las decisiones de planificación forestal tomadas tras la Segunda Guerra Mundial.

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Personas en Japón usan mascarillas, reflejando la preocupación por las alergias que afectan a la población debido a proyectos de la Segunda Guerra Mundial. Foto de: Getty Images

La problemática de la fiebre del heno, o rinitis alérgica, se ha convertido en un desafío nacional, con un impacto económico estimado en US$ 1.600 millones diarios en el punto álgido de la temporada. Según Noriko Sato, profesora e investigadora forestal de la Universidad de Kyushu, las alergias no se deben a la contaminación o al medio ambiente, sino a decisiones tomadas por los líderes japoneses hace más de 70 años.

Tras la escasez de petróleo y gas durante la guerra, Japón recurrió a sus bosques como fuente de combustible, lo que resultó en una deforestación generalizada. Por ello, se implementaron proyectos de reforestación a gran escala, financiados con ingresos fiscales, para prevenir la erosión del suelo. Como resultado, el gobierno optó por plantar grandes extensiones de solo dos especies autóctonas: el cedro japonés (sugi) y el ciprés japonés (hinoki).

«Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas montañas de Japón quedaron desérticas, provocando desastres en diversas regiones»

El dilema del monocultivo y el polen

Actualmente, estas plantaciones de *hinoki* y *sugi* cubren alrededor de 10 millones de hectáreas, lo que representa una quinta parte de la superficie total del país. El problema radica en que estos árboles de monocultivo liberan grandes cantidades de polen ligero, responsable de la mayoría de las alergias estacionales en Japón. El riesgo se agrava porque los árboles liberan cada vez más polen al alcanzar los 30 años de edad.

Imagen ilustrativa: Bosques de Japón
Foto: flickr.com

«Las alergias al polen se han convertido en un problema de salud pública en Japón. Es urgente abordar este problema»

Ante esta situación, Japón declaró las alergias como un problema social nacional en 2023. El gobierno central estableció un plan ambicioso para reducir el polen en un 50% en 30 años, iniciando con la propuesta de reducir en un 20% las áreas forestales plantadas con sugi. Sin embargo, reemplazar bosques que cubren más del 2% del territorio japonés en tan poco tiempo es una tarea titánica.

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A pesar del desafío, actores locales han iniciado la transformación de estos ecosistemas. En la ciudad de Nishiawakura, en la región de Okayama, se creó una economía tras reducir un 84% de sus bosques de *hinoki* y *sugi*. Por su parte, Kobe, una importante ciudad portuaria, comenzó un proyecto para convertir más de 180 hectáreas de plantaciones en bosques naturales de hoja ancha en un ciclo de 15 años.

Los funcionarios del gobierno local de Kobe se mostraron sorprendidos por la rápida recuperación de la biodiversidad. Según sus monitoreos, se ha observado el regreso de más animales e insectos, incluyendo tejones y tortugas de estanque. Este esfuerzo se alinea con el objetivo de sustituir los monocultivos por bosques más diversos y naturales, aunque el reto de la gestión forestal sigue siendo abrumador.


Redaccion basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.

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