Perú

Elección en Perú refleja dilema político entre mal mayor y menor

La elección de este domingo en el país refleja un profundo dilema político peruano, donde se enfrenta a la constante obligación de elegir entre el mal mayor y el mal menor. Esta situación surge como consecuencia del deterioro gradual de una democracia que había generado grandes expectativas desde el inicio del siglo XXI.

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La actriz de la serie 'El dilema peruano' aparece en un primer plano junto a un hombre con sombrero y lentes. Foto de: IDL-Reporteros

Desde el derrocamiento del fujimorato, las esperanzas de una democracia eficiente fueron paulatinamente opacadas por la realidad constante de tener que optar por un mal menor en cada proceso electoral. Este patrón no indica que el país sea disfuncional en su totalidad; más bien, está marcado por paradojas históricas.

El pasado peruano incluye episodios complejos como las dictaduras militares contrainsurgentes de derecha en los años setenta y la insurrección de Sendero Luminoso en los ochenta, una de las únicas inspiradas en el maoísmo radical en Latinoamérica. Estos momentos han generado una bidimensionalidad que ha velado sobre realidades trágicas de sangre y dolor.

La trayectoria política marcada por la hipocresía

Históricamente, las elecciones peruanas han estado marcadas por el transfuguismo e hipocresías retóricas. Un ejemplo notable fue la elección de Alberto Fujimori en 1990, quien fue seleccionado como respuesta de la izquierda ante una candidatura de derecha propuesta por Vargas Llosa. Esta proclividad al discurso hipócrita ha llevado a metamorfosis políticas.

«Aprobó el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación [CVR], aunque explica que lo criticó debido a que no se escuchó lo suficiente a los militares y los policías. Pero que, a fin de cuentas, el aporte de la CVR fue positivo y que el paso siguiente debía ser el de las reparaciones».

Las declaraciones recientes de Keiko Fujimori ejemplifican esta tensión: condenó las violaciones de Derechos Humanos ocurridas durante el gobierno de su padre. Asimismo, señaló que haber mantenido a Montesinos y haberse presentado a la re-reelección constituyeron errores graves de Alberto Fujimori.

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Foto de archivo (2010): Keiko Fujimori, candidata presidencial peruana
Foto: commons.wikimedia.org

Crisis democrática con resonancia regional

La elección actual en el país es un reflejo de una crisis democrática global, comparable a las más graves desde los años del fascismo y el stalinismo en las décadas de 1920 y 1930. En Europa, la ultraderecha sigue siendo una fuerza amenazante para la democracia continental.

En América Latina, esta tendencia se ha manifestado con diversas formas: desde Guatemala, donde un gobierno protegido por el primer mandato de Trump arrasó con la lucha anticorrupción de la CICIG; hasta El Salvador, cuyo gobierno concentró su eficiencia en lograr el mejor marketing de la brutalidad. Otros casos incluyen Nicaragua, que derivó a un neo-somocismo, y Venezuela, convertida en un protectorado bajo órdenes directas de EE. UU.

El enfrentamiento electoral entre opciones democráticas de izquierda y la derecha dura o ultraderecha está reconfigurando el mapa político regional. En otros países, se están definiendo rumbos muy diferentes: Colombia enfrenta a Iván Cepeda (izquierdista) contra Abelardo de la Espriella (ultraderechista), mientras que en Brasil Lula enfrentará al hijo de Bolsonaro.

Foto de archivo (2021): Dina Boluarte, actual presidenta de Perú
Foto: commons.wikimedia.org

Finalmente, antes de votar el día domingo, es crucial reflexionar sobre qué tipo de gobierno se busca evitar. De acuerdo con casi todas las encuestas recientes, el actual Ejecutivo ha sido señalado como uno de los más repudiados en la historia republicana del país.


Redaccion basada en reportes de IDL-Reporteros. Ver fuente original.

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