Los usuarios reportan que múltiples autoridades municipales o policiales están autorizando convertir tramos de esta vía expresa en pistas atléticas exclusivas para eventos deportivos. Esta práctica ha provocado congestiones vehiculares y dificulta el acceso a zonas clave, afectando tanto al transporte cotidiano como a las actividades laborales. De hecho, desde el 1 de enero de 2026, se han registrado doce instancias de cierres parciales en la Costa Verde, lo que implica un patrón de bloqueos con una frecuencia de dos veces al mes, coincidiendo sistemáticamente con días fines de semana.
Frecuencia e impacto del
El a miles de personas que dependen del tramo para moverse entre distritos como Chorrillos y Miraflores o Barranco y San Isidro. Además, el bloqueo impide la labor diaria de trabajadores locales, incluyendo pescadores artesanales, cocineros, mozos y instructores de surf.
Desde una perspectiva legal, se recuerda que la Constitución garantiza el libre tránsito en su artículo 2, inciso 11, salvo restricciones expresamente previstas por ley. Los críticos cuestionan la proporcionalidad de cerrar la vía pública doce veces en solo seis meses.
Los afectados señalan que las acciones de amparo y denuncias legales han sido insuficientes para detener el fenómeno. La responsabilidad recae tanto en quienes firman las autorizaciones como en los gremios, concesionarios o empresarios locales cuyo silencio es visto como complicidad ante el abuso del espacio público.
La Costa Verde debe mantenerse como una vía pública de libre circulación y no puede convertirse en la cancha privada para eventos deportivos sin considerar a los usuarios habituales, trabajadores y negocios que dependen de su paso constante.
Redaccion basada en reportes de Sudaca. Ver fuente original.