El estudio revela que 36 de las 39 organizaciones políticas presentaron sus reportes financieros dentro del plazo establecido para la primera entrega. Sin embargo, se identifica una alta concentración del financiamiento privado en un reducido grupo de organizaciones, encabezado por Alianza para el Progreso, que registró ingresos superiores a S/ 7.1 millones, equivalente al 40% del total declarado para las campañas presidenciales.
Los aportes individuales constituyeron la principal fuente de financiamiento político privado, representando el 88.2% de los ingresos reportados, en contraste con los recursos obtenidos mediante actividades proselitistas que alcanzaron apenas el 2.7% del total. En cuanto al destino de los recursos, la ONPE indica que una parte importante del gasto electoral estuvo orientada a actividades operativas y logísticas, como transporte, alquiler de locales, servicios y asesorías.
El análisis también evaluó el financiamiento de las candidaturas al Senado y la Cámara de Diputados, registrando ingresos por más de S/ 38.5 millones y egresos cercanos a S/ 29.8 millones. Entre los principales hallazgos figuran brechas de género, edad y territorio. En las candidaturas al Senado nacional, por ejemplo, los hombres reportaron ingresos promedio superiores a los de las mujeres.
Asimismo, los candidatos menores de 30 años en la Cámara de Diputados registraron niveles de financiamiento significativamente menores que los de postulantes de mayor edad. A nivel territorial, se observan diferencias significativas, pues las regiones del sur registran un nivel de financiamiento promedio más bajo para sus campañas; mientras que ciertas regiones del norte y oriente concentran mayores niveles de ingresos.
Fuente: El Peruano
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