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Vuelo 901 Panamá: Avión explota en el aire dejando 21 muertos
El 19 de julio de 1994, el vuelo 901 Panamá de Alas Chiricanas explotó en el aire cerca del cerro Santa Rita. La tragedia ocurrió poco después de un atentado similar en Argentina, dejando una serie de incógnitas que han mantenido al país bajo la sombra de la impunidad.
El avión transportaba a pasajeros realizando un trayecto cotidiano desde la Zona Libre de Colón, el principal centro comercial de América Latina, hasta Ciudad de Panamá. Los 18 ocupantes viajaban en lo que se esperaba fuera solo una ruta más para la región. Sin embargo, apenas diez minutos después del despegue del aeropuerto France Field, la aeronave estalló sin dejar supervivientes.
La investigación inicial reveló un impacto devastador: de los 21 fallecidos, doce eran miembros de la comunidad judía panameña y tres ciudadanos estadounidenses. La policía encontró en el lugar a personas que buscaban restos, como Abner Benaim, sobrino del empresario Saúl Schwartz, quien relató haber sido detenido por agentes al llegar a la zona.
La conexión con atentados terroristas
El caso se complicó aún más debido a su proximidad temporal y temática con el atentado de carro bomba en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido solo 24 horas antes. Las indagaciones forenses apuntaron al Lya Jamal o Ali Hawa Jamal, sentado en el asiento 6, quien habría activado una bomba llevada en un radio de comunicación.
“Por las laceraciones que presentaba el cadáver y otras evidencias, la investigación forense apuntó a que pertenecía presuntamente al sujeto que portaba el explosivo que habría hecho estallar al avión.”
Inicialmente, se manejaron dos hipótesis principales: un atentado contra la comunidad judía perpetrado por los hutíes (Ansar Allah), o un «ajuste de cuentas» relacionado con cárteles colombianos. La complejidad del suceso llevó a que las investigaciones en Panamá tuvieran varias idas y vueltas sin avances significativos.
A pesar de la impunidad, el caso ha sido reactivado por figuras políticas clave. El expresidente Juan Carlos Varela inició un seguimiento personal al tema tras recordar que entre los pasajeros viajaba su compañero de universidad, Mauricio Harrouche. Este interés lo llevó a solicitar formalmente la reapertura del expediente en 2018.
Avances internacionales y nuevas sospechas
La presión internacional ha sido crucial para retomar el caso. El primer ministro Benjamín Netanyahu envió una misiva asegurando que los servicios de inteligencia israelíes poseían pruebas que avalaban que la explosión fue “claramente un ataque terrorista”.
“Vamos a tener reuniones con autoridades panameñas y autoridades internacionales para pedir formalmente la reapertura del caso Alas Chiricanas y que se dé con los responsables de este atentado.”
Hoy, el esclarecimiento parece más probable gracias a nuevos elementos. La Fiscalía panameña está investigando lo ocurrido como «un acto con características convencionales de terrorismo», contando con un imputado extraditado desde Venezuela y vinculaciones que Israel traza hacia Hezbolá.
La fiscal Geomara Guerra, a cargo de la investigación, confirmó el avance en las diligencias. “Recogimos nuevos elementos que, a nuestro criterio, son esenciales para aclarar los hechos. Estamos en el buen camino”, declaró ante BBC Mundo, lo que eleva la posibilidad de determinar quién estuvo detrás del ataque.
Para exmandatarios como Varela, el caso reviste un carácter personal, pues su amigo Mauricio Harrouche fue uno de los afectados. El caso sigue abierto y pendiente de las respuestas a preguntas fundamentales: ¿Quiénes eran el objetivo? ¿Por qué tuvo lugar en Panamá?
Redacción basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.