Esta decisión de Virginia forma parte de una lucha nacional por rediseñar las líneas electorales después que Texas, bajo presión de líderes republicanos, fue el primer estado en realizar cambios interdecenales. En respuesta a estos movimientos, los demócratas en California aprobaron mapas similares para contrarrestar avances republicanos.
Según el Proyecto de Acceso Público de Virginia, la medida es la más costosa en la historia del estado, con recaudaciones que superan los 80 millones de dólares por parte de grupos políticos de ambos bandos hasta principios de este mes. El nuevo mapa podría permitir a los demócratas ganar hasta cuatro escaños adicionales.
Actualmente, los demócratas en Virginia controlan seis de los once escaños del Congreso y podrían ampliar su dominio con el nuevo mapa. En declaraciones recientes, Donald Trump expresó preocupación sobre la medida, afirmando que si los demócratas ganan una mayoría en las elecciones intermedias, «será un desastre».
Los estados generalmente rediseñan sus mapas electorales cada década después de recibir nuevos datos poblacionales como parte del censo. En este caso, Texas lideró el camino al cambiar su mapa electoral para dar una ventaja a los republicanos en cinco distritos adicionales.
El gerrymandering, la práctica de rediseñar las líneas electorales para favorecer un partido político, es ilegal solo si se basa en criterios raciales. Los demócratas buscan mantener su ventaja en el Congreso durante las elecciones intermedias de noviembre.
Según la historia estadounidense, los partidos políticos tienden a perder representación en el Congreso durante estas elecciones intermedias.
Redaccion basada en reportes de BBC World. Ver fuente original.