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Trump acuerda pacto nuclear de 30 años con Arabia Saudita generando preocupaciones sobre seguridad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordó un pacto nuclear de 30 años con Arabia Saudita el miércoles para transferir tecnología nuclear al reino del Golfo. Este acuerdo genera preocupaciones sobre una posible carrera armamentista en Medio Oriente debido a la capacidad de Riad para enriquecer uranio.

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El expresidente Donald Trump y el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, conversan durante una reunión en Riad. Foto de: Alex Brandon/AP

El convenio busca inicialmente fines civiles, aunque los del acuerdo no han sido revelados públicamente. El texto ya fue presentado ante el Congreso de Estados Unidos para su revisión, donde se espera que supere la resistencia de los demócratas a pesar de las dudas sobre la seguridad del acuerdo Estados Unidos.

Analistas advierten que el pacto podría permitir a Arabia Saudí desarrollar uranio de grado militar. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró el jueves que el proyecto estaría bajo supervisión constante de contratistas estadounidenses para evitar la proliferación nuclear.

La empresa Westinghouse, especializada en el diseño de reactores nucleares, es considerada uno de los principales contratistas del proyecto. El acuerdo incluye una cláusula para una instalación de enriquecimiento de uranio bajo el modelo de «caja negra», operada por empresas estadounidenses en territorio saudí.

Trabajadores con uniformes blancos manipulan componentes mecánicos pesados en una instalación industrial
Foto: www.aljazeera.com

Preocupación regional y riesgos de seguridad

Israel ha manifestado su firme oposición al pacto, advirtiendo sobre las consecuencias para la estabilidad regional. El exministro de Defensa de Israel, Avigdor Liberman, alertó que el programa civil terminaría en armamento nuclear.

«Debemos entender todos que el programa nuclear civil de Arabia Saudí terminará en armas nucleares y provocará una carrera armamentista desenfrenada en todo el Medio Oriente».

Existe además el riesgo de fugas radiactivas en caso de ataques externos, como los ocurridos en las plantas de Bushehr (Irán) o Barakah (Emiratos Árabes Unidos). Un daño en el núcleo de un reactor podría liberar gases altamente radiactivos en un radio de 20 a 30 kilómetros.

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El acuerdo contempla un estudio conjunto de dos años para decidir si Arabia Saudí utilizará una instalación propia o importará uranio de bajo enriquecimiento. Matthew Kroenig, analista del Atlantic Council, señaló que este procedimiento es inusual y podría ser una táctica de negociación para retrasar la decisión final.

A diferencia del modelo ruso en Turquía y Egipto, donde los contratistas gestionan el combustible, los Emiratos Árabes Unidos importan todo su uranio de países como Francia, Reino Unido y Rusia. El caso saudí busca determinar si se permitirá a Riad manejar tecnología de enriquecimiento propia.


Redacción basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.

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