La estadía, que se extenderá hasta este viernes, marca el segundo viaje de Trump al país asiático desde su mandato de 2017. Durante esta visita, el mandatario estadounidense viajará acompañado por figuras clave, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio y una delegación de ejecutivos de tecnología como Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) y Tim Cook (Apple).
Agenda de negociaciones sobre comercio y tecnología
El eje central de la visita es la búsqueda de una tregua comercial entre ambas potencias, aunque el encuentro estará constantemente en tensión por disputas tecnológicas, el estatus de Taiwán y la guerra en Irán. Trump tiene programadas reuniones bilaterales con su homólogo chino, Xi Jinping, para el jueves, además de una cena de Estado y actividades protocolarias en lugares emblemáticos como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede del Partido Comunista chino (PCCh).
La agenda es particularmente delicada, ya que Trump abordará directamente con Xi la situación de Taiwán —isla autogobernada a la que Washington vende armamento y Pekín no descarta invadir—, así como la necesidad de desescalar la guerra en Oriente Medio. Por su parte, el gobierno chino ha emitido advertencias claras sobre el tema.
«Se insta a EE. UU. a manejar con prudencia la cuestión de Taiwán y a detener el envío de armamento a la isla»
Estas declaraciones de las autoridades chinas reflejan la preocupación de Beijing, que busca consolidar la estabilidad regional. En paralelo, antes de su llegada, delegaciones lideradas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Seúl para llevar a cabo consultas económicas «constructivas» y avanzar en la resolución de tensiones arancelarias.
La visita se realiza nueve años después del anterior viaje de Trump a China, en noviembre de 2017. De acuerdo con la agencia de noticias china Xinhua, ambas partes buscan ahora estabilizar el comercio tras meses de guerra arancelaria, aunque persisten disputas sobre el acceso al mercado chino y las tierras raras. El aterrizaje del Air Force One en Pekín, a las 19:52 hora local (11:52 GMT), fue seguido en directo por más de dos millones de usuarios en CCTV, la cadena estatal china.
El presidente estadounidense también adelantó que solicitará a China que «abra» el país a las empresas estadounidenses, manteniendo la presión sobre Pekín para que participe en una desescalada en Oriente Medio.