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Sudáfrica intensifica medidas contra violencia xenofoba y ultimátum a inmigrantes
Sudáfrica intensificó las medidas contra la violencia xenofoba en el país tras establecer un ultimátum para que los inmigrantes indocumentados abandonen el territorio antes del 30 de junio. El conflicto surge por una crisis estructural de pobreza, desempleo y tensiones sociales que ha escalado en semanas.
La situación actual es el resultado de una «olla a presión» que se ha cocinado durante décadas debido a la falta de recursos y la discriminación. En las últimas semanas, grupos civiles han organizado patrullas vecinales para exigir la salida de extranjeros, bajo la advertencia de que quienes permanezcan después del 30 de junio podrían enfrentar agresiones físicas o el saqueo de sus bienes.
El impacto de esta crisis se refleja en las cifras oficiales de desempleo, que alcanzaron un 31,4% en el primer trimestre de 2026. Este dato sitúa a Sudáfrica con una de las tasas más altas del mundo, tras Sudán, y ha generado un ambiente de desesperación entre la población local que compite por empleos limitados en sectores como la minería y la agricultura.
El proyecto Xenowatch de la Universidad de Witwatersrand documenta la magnitud del conflicto desde 1994. Según este registro, se contabilizan 1.321 incidentes de violencia xenofoba con al menos 698 muertes registradas y más de 120.000 personas desplazadas.
Reacciones ante la crisis social
El gobierno del Congreso Nacional Africano, liderado por el presidente Cyryl Ramaphosa, ha advertido que no permitirá que grupos de ciudadanos tomen la ley por su mano. El mandatario enfatizó que las autoridades estatales son las únicas facultadas para ejecutar la ley y calificó como delitos graves a quienes intenten expulsar personas o exigir documentos en la vía pública.
Por otro lado, el movimiento radical Economic Freedom Fighters (EFF), encabezado por Julius Malema, ha defendido la unidad entre los ciudadanos africanos. Malema criticó las divisiones internas y abogó por un panafricanismo que rechaza la discriminación de personas negras independientemente de su origen nacional.
Foto: en.wikipedia.org
La líder del movimiento civil March and March, Jacinta Ngobese-Zuma, aclaró que su objetivo no es promover ataques violentos ni actuar como «justicieros».
«No somos xenófobos. Lo que queremos es que los inmigrantes indocumentados regresen a sus países para que los recursos limitados beneficien a los sudafricanos, especialmente a los pobres, que son quienes más sufren».
El país cuenta con una población estimada de entre 3 y 5 millones de inmigrantes, lo que representa aproximadamente el 5% del total nacional. Los principales focos de migración provienen de naciones vecinas como Zimbabue, Mozambique y Lesoto, además de flujos desde Malaui, Ghana, Congo y Nigeria.
La tensión se mantiene en niveles críticos mientras las autoridades intentan recuperar el control de las calles sin comprometer la estabilidad del gobierno ante las protestas que exigen «recuperar el país».
Redacción basada en reportes de El Confidencial. Ver fuente original.