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COLOMBIA | San Andrés y Providencia atraviesan crisis de identidad y soberanía en medio de disputas con Nicaragua
El archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, habitado por una población de creole influenciado por inglés, español y lenguas africanas, atraviesa una profunda crisis de identidad y soberanía. Este sentimiento de pérdida se enmarca en un complejo debate sobre el aislamiento caribeño y la visión centralista del Estado colombiano.
Las islas, que albergan a unos 80.000 habitantes, presentan una compleja realidad geográfica. Aunque forman parte de Colombia, su ubicación las sitúa a 110 kilómetros de Nicaragua y a 720 kilómetros de la costa colombiana, lo que ha generado disputas diplomáticas y de soberanía entre ambas naciones por más de un siglo. Además, el archipiélago ha sufrido dos golpes severos en poco tiempo: un huracán de máxima categoría en 2020 y un fallo de la Corte Internacional de La Haya en 2012.
El fallo de 2012 obligó a Colombia a conceder casi 75.000 km² a favor de Nicaragua. Para los isleños, este evento supuso una profunda pérdida, un periodo de duelo que, según la escritora y periodista Cristina Bendek, se ha convertido en el eje de su novela, «Las pérdidas». Bendek ha dedicado su obra a esbozar el sentir colectivo de aflicción, reivindicación y el sentimiento de abandono por parte del Estado.
El centralismo y la condición de isla oceánica
Bendek señala que la visión desde las capitales nacionales ignora los vínculos culturales y comerciales de las islas con el Caribe. El modelo económico local está dominado por el turismo, lo que, si bien es vital para la viabilidad, compromete la sostenibilidad ambiental y desvía las prioridades hacia una actividad extractivista. Solo se visibilizan los retos de autosubsistencia y soberanía alimentaria en momentos de desastres naturales.
«Desde las capitales donde se manejan las políticas fronterizas no se entienden nuestros vínculos culturales y comerciales con lo que nos rodea. El Estado no entiende nuestra condición de isla oceánica, ni el potencial de las islas para proyectarse hacia el gran campo político que es el Caribe, donde Colombia podría ser un motor.»
La autora critica que el Estado colombiano mantiene una visión centralista y colonialista sobre la zona, homogeneizando y aplanando las diferencias culturales y lingüísticas. Según su análisis, la actual situación refleja una «paranoia Colombia caribe» que ha llevado a una política de aislacionismo en la región. Esta visión, según Bendek, se relaciona con el alineamiento de Colombia con la política exterior de Estados Unidos durante el siglo XX.
Finalmente, los habitantes de San Andrés y Providencia consideran que la nación no reconoce la pluralidad de la zona. En lugar de verla como una nación pluralista, la han considerado un baldío o una mera reserva de biosfera, privilegiando los intereses turísticos y económicos sin considerar a la población local ni la sostenibilidad. Estos beneficios generados en el archipiélago ni siquiera permanecen en el territorio.
Redacción basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.