El gobierno ruso promueve la Ruta Marítima del Norte (NSR) como una alternativa más corta y eficiente al paso por el Canal de Suez. Sin embargo, la ruta está congelada gran parte del año y depende de la aprobación rusa para la navegación. A pesar de los esfuerzos rusos, menos del 1% del comercio marítimo global utiliza esta ruta.
La Fundación Bellona, una organización ambiental internacional con sede en Oslo, Noruega, ha estudiado la Ruta Marítima del Norte y considera que su uso como un nuevo paso importante para el transporte marítimo es poco realista. La ruta sigue siendo principalmente utilizada para el transporte de petróleo crudo y gas natural líquido (GNL) ruso.
La falta de infraestructura de rescate capaz de responder rápidamente a incidentes hace que la ruta sea aún más peligrosa, especialmente porque solo está abierta durante unos pocos meses al año. Además, cualquier barco que navegue por la Ruta Marítima del Norte debe obtener un permiso especial y someterse a las regulaciones rusas.
La dependencia de Rusia es un factor importante en la decisión de los países de utilizar la ruta, según Ksenia Vakhrusheva, asesora del proyecto ártico de Bellona. La guerra de Rusia contra Ucrania y su negativa a cumplir con las leyes internacionales reducen el atractivo de usar la Ruta Marítima del Norte.
Aunque la ruta es más directa que otras entre Asia y Europa, no es necesariamente más respetuosa con el medio ambiente. Los buques necesarios para navegar en aguas heladas consumen más combustible por milla náutica debido a su mayor peso, lo que aumenta el riesgo de derrames de petróleo en el Ártico.
La Organización Marítima Internacional (IMO), el organismo de las Naciones Unidas que regula el transporte marítimo internacional, prohibió el uso y transporte de fuel pesado (HFO) en aguas árticas a partir de 2024 debido al alto riesgo que representa en caso de derrame y su contribución a la producción de negro de hollín. Sin embargo, Rusia no ha firmado este acuerdo.
La ruta también enfrenta desafíos políticos, ya que Europa puede ser reacia a cooperar con Rusia para utilizarla debido a preocupaciones ambientales. China ha realizado pruebas de envío de carga entre China y Europa a través del Ártico, pero detuvo sus operaciones en 2022 después de la invasión rusa de Ucrania.
La ruta sigue siendo poco utilizada por los principales operadores logísticos y navieros debido a su alto costo y los riesgos asociados. Sin embargo, el cambio climático podría hacer que la Ruta Marítima del Norte sea más accesible en el futuro, lo que podría aumentar su atractivo para países como China.