Las comunidades kichwa lograron la protección de su territorio gracias a la aplicación de la inteligencia artificial (IA), un proceso que ha transformado la conservación en la Amazonía ecuatoriana. Este avance tecnológico permitió que los pobladores locales gestionaran sus áreas, estableciéndose como las primeras dos zonas protegidas por comunidades en el país.
Imagen de la cobertura sobre Comunidades kichwa lograron proteger su territorio gracias a la IA entrenada con. Foto de: Gabriela Verdezoto
El proceso se llevó a cabo en Narupa, una reserva protegida privada de 600 hectáreas ubicada en Cotundo, provincia de Napo, en la Amazonía ecuatoriana. Esta zona es un corredor biológico estratégico que resguarda ecosistemas únicos en una altitud que varía entre 1100 y 1580 metros sobre el nivel del mar.
Los científicos de la Fundación Jocotoco, junto a expertos en Machine Learning, instalaron monitores acústicos inteligentes desde octubre de 2025. Estos dispositivos procesan sonidos en tiempo real, demostrando que el sonido puede ser superior a la cámara trampa, ya que un canto de ave o un disparo puede escucharse a dos kilómetros de distancia.
IA y la protección territorio kichwa: Un nuevo modelo de conservación
Imagen ilustrativa: Comunidad kichwa en la Amazonía ecuatoriana Foto: flickr.com
El equipo de científicos no solo reentrenó modelos de IA fundacionales —grandes redes neuronales alimentadas con datos de todo el mundo—, sino que los adaptó con datos acústicos locales de Ecuador. Esta metodología permitió detectar especies como el tororoí o jocotoco en más de 20 puntos de Tapichalaca, superando significativamente los 8 a 10 puntos detectados por el modelo BirdNet, reconocido globalmente.Imagen ilustrativa: Selva amazónica en Ecuador Foto: commons.wikimedia.org
El impacto de esta tecnología fue crucial para la gestión comunitaria. Los datos científicos de especies fueron entregados a las comunidades kichwa Santa Rita y San Francisco, quienes utilizaron esta información en sus planes de manejo. Este encadenamiento de pasos permitió que sus territorios se convirtieran en las dos primeras áreas protegidas por pobladores locales en Ecuador, bajo el esquema de Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC).
«El equipo [ecoacústico] es muy sencillo y consta de una computadora interna llamada Rapsberry5, en la que corren nuestros modelos de IA ya entrenados»
La eficiencia del proceso es un dato clave: la Fundación Jocotoco recopiló más de 2 000 000 de audios entre 2023 y 2025. Gracias a la IA, analizar esta vasta cantidad de datos tomó solo tres meses, un tiempo que antes requería un año o más con el uso de grabadoras análogas.
El trabajo de los científicos no solo se limita al análisis digital. El equipo también trabaja en campo, patrullando 12 kilómetros diarios por la reserva. Este monitoreo en terreno busca verificar si lo que registra el sistema digital concuerda con lo que observan los guardaparques en la lucha contra amenazas como la minería o la tala ilegal.
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El recorrido desde Quito hasta la finca colindante con la reserva Narupa, en Napo, fue el escenario donde los expertos desmenuzaron el camino de la inteligencia artificial, desde sus orígenes en los años 40 hasta su aplicación actual en la Amazonía.