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Ortega anuncia suspensión indefinida de elecciones en Nicaragua
Daniel Ortega, líder autoritario nicaragüense, anunció este domingo que el país suspenderá cualquier proceso electoral futuro con el objetivo declarado de impedir que las fuerzas opositoras lleguen al poder. Esta decisión marca un escalamiento retórico sobre el destino político y democrático de Nicaragua.
El presidente Ortega hizo la declaración durante una ceremonia oficial conmemorativa del 47º aniversario de la revolución sandinista, en la que participó en el derrocamiento de Anastasio Somoza. En su discurso, afirmó que trabajaría con la Asamblea Nacional —que controla su administración— para aprobar nuevas leyes destinadas a «construir un muro» o barrera legal contra los supuestos conspiradores y traidores.
«Con esta decisión, Ortega y Murillo han sellado la transición del país hacia una dictadura familiar en pleno derecho», señalaron Tiziano Breda, analista sénior de América Latina para la ONG Armed Conflict Location and Event Data.
La consolidación del poder mediante leyes
Foto: www.theguardian.com
El anuncio se produce en un contexto donde el régimen ha estado erosionando progresivamente las instituciones democráticas. De hecho, el año pasado impulsó una serie de reformas constitucionales que permitieron extender el mandato presidencial de cinco a seis años y elevar a su esposa, Rosario Murillo, al cargo de «copresidente».
La estrategia del gobierno ha sido despojar a la oposición de cualquier vía legítima para competir. Durante el ciclo electoral de 2021, por ejemplo, las autoridades nicaragüenses ilegalizaron partidos políticos y encarcelaron a todos los aspirantes presidenciales disidentes.
La represión ha sido sistemática y masiva: Human Rights Watch reporta que existen aproximadamente 50 presos políticos en el país. Además, el régimen ha despojado de su ciudadanía a 546 personas, clausurado más de 5,600 organizaciones no gubernamentales (ONG), así como 29 universidades y 58 medios de comunicación.
El costo humano de esta política se evidencia en casos de detención prolongada. Recordando el caso del líder indígena y congresista Brooklyn Rivera, quien fue detenido por casi tres años sin justificación legal, la comunidad internacional ha señalado directamente a Ortega y Murillo por su encarcelamiento.
En un intento por desviar la atención política, el presidente nicaragüense criticó en su discurso las acciones de Estados Unidos (EE. UU.) respecto a la operación que llevó al exdictador venezolano Nicolás Maduro y a Cilia Flores, acusándolos de haber cometido actos «monstruosos» contra la seguridad del palacio presidencial.
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El gobierno ha reforzado su control mediante mecanismos legales internos, buscando eliminar cualquier posibilidad de una competencia electoral libre que desafíe su autoridad en Nicaragua.
Redacción basada en reportes de The Guardian. Ver fuente original.