La tasa de natalidad en China disminuyó desde principios de la década de 1970 y la política del hijo único solo aceleró este proceso. La falta de niños ha sido un tema candente en el país durante mucho tiempo, pero se agravó cuando el gobierno publicó cifras que mostraban una caída récord en la tasa de natalidad en enero de 2023.
La política del hijo único también ha tenido un profundo impacto en la población china en términos de género. En algunos casos, los padres abortaron fetos femeninos para asegurarse de tener al menos un hijo varón que pudiera sustentarlos en su vejez. Esto distorsionó la proporción de hombres y mujeres y condujo a una «crisis de solteros», ya que decenas de millones de hombres «excedentes» se vieron incapaces de encontrar esposa.
Las mujeres con un alto nivel educativo optaron cada vez más por contraer matrimonio más tarde o no hacerlo en absoluto, lo que redujo la ventana de años fértiles y las tasas de natalidad. Para animar a estas mujeres a casarse, los medios de comunicación estatales chinos comenzaron a referirse a ellas despectivamente como «sheng nu» o «mujeres sobrantes».
La población de China seguirá disminuyendo, según estiman los expertos de Naciones Unidas, lo que podría tener graves consecuencias económicas y sociales para el país más poblado del mundo.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, el país registró tan solo 7,92 millones de nacimientos en 2025. La tasa de natalidad del país cayó a un nuevo mínimo de 5,63 nacimientos por cada 1.000 personas en 2025, lo que significa que la población total se redujo en casi 3,4 millones.
Redaccion basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.