El hombre fue arrestado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mientras se dirigía a trabajar en su coche cerca de Chicago. Barreno, junto con otras tres personas, fue detenido y trasladado a un centro de detención en Indiana, donde tuvo que esperar hasta noviembre para comparecer ante una jueza.
Según el hombre, la jueza le dijo que no tenía opciones para pedir asilo y que no tenía hijos nacidos en Estados Unidos. La única vía para terminar su caso era la salida voluntaria, aunque finalmente fue deportado y tiene prohibido volver a Estados Unidos en al menos 10 años.
Barreno pasó las Navidades en el centro de detención del Estado de Indiana y cumplió 39 años en otro correccional, rodeado de presos comunes, en Kentucky. En su relato, el hombre asegura que estar sin libertad es lo peor que le puede ocurrir a una persona.
El Consulado de España en Chicago finalmente logró localizarlo en el centro de detención donde estaba y le hicieron un salvoconducto para poder regresar a España, donde llegó el domingo 3 de mayo.
Barreno asegura que su pasaporte y DNI estaban vencidos, pero que por suerte tenía el DNI en su cartera. El Consulado de Chicago le hizo una copia del DNI y se lo mandó para poder hacerle el salvoconducto.
El hombre llegó a Madrid con la misma ropa que llevaba el día de la detención y un puñado de pertenencias en un sobre: un llavero de cuero con el escudo de Nicaragua en relieve, el móvil, un reloj inteligente, el salvoconducto y las órdenes de deportación.
Barreno asegura que hablarle a cualquiera y que todos le entiendan es algo muy importante para él.
Redaccion basada en reportes de El País. Ver fuente original.