Política
Líderes iraquíes tienen cinco días para nombrar primer ministro
Los líderes iraquíes tienen cinco días para nombrar a un primer ministro y poner fin a una crisis política que se prolonga desde las elecciones parlamentarias del pasado octubre. Según la Constitución iraquí, el bloque de mayor representación en el Parlamento debe designar al jefe del gobierno antes del domingo.
El mayor grupo político del país, el Marco de Coordinación (Coordination Framework), que agrupa a los partidos chiítas y cuenta con 185 escaños sobre un total de 329 en la Asamblea Nacional, debe elegir al próximo primer ministro. Este proceso se ha visto obstaculizado por internos conflictos dentro del bloque y las tensiones regionales entre Irán y Estados Unidos.
En enero, el Marco de Coordinación propuso a Nuri al-Maliki como candidato para la presidencia del Consejo de Ministros. Sin embargo, esta designación fue rechazada por Washington debido a las cercanías de Al-Maliki con Teherán. Desde entonces, se han nombrado varios aspirantes alternativos, entre ellos Bassem al-Badry y Ihsan al-Awadi.
La elección del primer ministro no sólo es un asunto interno iraquí, sino que también refleja la influencia regional de Irán y Estados Unidos. Los recientes viajes de Ismail Qaani, jefe de la Fuerza Quds del Guardias Revolucionarios Islámicos (IRGC), y el enviado estadounidense a Oriente Medio Tom Barrack han añadido complejidad a esta situación.
Según Khaled Walid, miembro de la Alianza para la Reconstrucción y el Desarrollo, los apoyos dentro del Marco de Coordinación no alcanzan la mayoría necesaria para designar un candidato. Esto ha llevado a una serie de reuniones sin llegar a un acuerdo definitivo.
El conflicto entre Washington y Teherán ha reducido la influencia externa en el nombramiento del primer ministro, pero aún persisten presiones indirectas como las amenazas de Estados Unidos sobre los envíos monetarios a Irak. Algunos grupos políticos menores han sugerido buscar un candidato «de segunda línea» para superar la impasse.
La selección del primer ministro se ha convertido en una prueba para que las fuerzas políticas iraquíes lleguen a un acuerdo interno que también satisfaga los intereses regionales. La situación podría prolongarse si no se logran acuerdos mutuos entre los actores clave.
La crisis política actual es el resultado de meses de negociaciones sin éxito y refleja la dificultad para equilibrar las alianzas internas con las presiones externas. Los líderes iraquíes enfrentan un desafío significativo en encontrar una figura que pueda gobernar mientras mantiene el apoyo tanto a nivel nacional como internacional.
Redaccion basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.