Trump hizo estas declaraciones el sábado 2 de mayo a través de su plataforma Truth Social. En ellas, expresó que pronto revisaría el plan enviado por Irán, aunque duda de su aceptabilidad debido a que el gobierno iraní aún no habría pagado un precio lo suficientemente alto por sus acciones en los últimos 47 años.
El presidente también afirmó que Irán busca llegar a un acuerdo, pero que él no está satisfecho con ello. Sin embargo, Trump ha enviado mensajes confusos sobre las negociaciones con Irán, asegurando que su administración mantiene conversaciones telefónicas mientras reitera que no sabe quién toma las decisiones en Teherán debido a que su liderazgo estaría diezmado o escondido tras 40 días de ataques que entraron en un pausa el pasado 8 de abril.
Irán ha presentado varias propuestas de negociación desde entonces, la última el jueves, a través de mediadores pakistaníes. Sin embargo, Washington aún no ha movido pieza sobre una posible reanudación de los encuentros en Islamabad para resolver el impás.
Según algunos congresistas demócratas, Trump parece encaminado a reanudar las hostilidades, mientras que algunos funcionarios en Teherán creen que Washington podría volver a la vía de los ataques aéreos, según la agencia iraní Fars. Bloomberg reveló el jueves, en base a fuentes anónimas, que el Comando Central ha pedido tener disponible el misil hipersónico Dark Eagle en su teatro de operaciones.
Su uso contra Irán marcaría la primera vez que este proyectil avanzado estadounidense, que ha sufrido retrasos, es usado en operaciones militares. Esta filtración contradice el discurso de la Casa Blanca, que ha reiterado constantemente que Irán prácticamente no tiene defensas aéreas, control de sus cielos o fuerza naval alguna.
La tensión entre ambos países ha llevado a un bloqueo selectivo del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el tráfico de petróleo, gas y otras materias primas esenciales para la economía mundial. Trump aseguró anoche desde Florida que la Armada estadounidense está actuando como «piratas», después de haber asaltado navíos y haberse quedado con la carga y el petróleo.
Sin embargo, el impacto para la economía iraní de estas acciones es relativamente mucho menor que las consecuencias para la economía mundial, con el barril de crudo por encima de los 100 dólares, los precios de la energía al alza y llamadas de atención de analistas sobre los impactos a nivel mundial de una falta de resolución en un conflicto que mantiene a la economía mundial conteniendo la respiración.
Según Warren Paterson, jefe de materias primas de ING, no hay indicadores de una normalización inmediata en el estrecho de Ormuz, con lo que es de esperar que los precios del petróleo se mantengan por encima de los 90 dólares todo el año. «Asumimos que los flujos de crudo comenzarán a retomarse de manera lenta en mayo y junio y seguirán por debajo de los niveles previos a la guerra durante la mayor parte del año», aseguró el analista.