El conflicto se enmarca en una profunda crisis geopolítica que afecta al Estrecho de Ormuz, una vía marítima vital. Irán mantiene el paso prácticamente cerrado desde los primeros días de la guerra, iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos (EE. UU.) e Israel. Esta situación obligó a Washington a reaccionar, imponiendo desde el 13 de abril un cerco naval sobre puertos y buques iraníes, dado que el estrecho es la arteria por donde transita el 20% del petróleo mundial.
Tensiones en el Estrecho y la resolución Ormuz Irán
Estados Unidos y Baréin presentaron un borrador de proyecto de resolución el pasado 7 de mayo. El texto busca defender la libertad de navegación en el estrecho y exige formalmente que Irán cese los ataques, el minado y el cobro de peajes a los buques que intentan transitar por esa ruta.
El proyecto cuenta con el respaldo de varias naciones clave, incluyendo a Kuwait, Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Sin embargo, el borrador actual presenta modificaciones respecto a versiones anteriores. Específicamente, se eliminó toda referencia al Capítulo VII de la Carta de la ONU, que es el artículo que permite autorizar el uso de la fuerza militar y que previamente había sido vetado por Rusia y China.
La misión iraní, por su parte, acusó a Washington de utilizar el número de copatrocinadores para proyectar una «falsa imagen» de amplio respaldo internacional a sus acciones, calificándolas como «ilegales».
«Ninguna excusa política ni cobertura diplomática podrá absolverlos de su responsabilidad por facilitar, permitir y legitimar la agresión estadounidense»
La advertencia de Teherán es categórica: los países que apoyen el proyecto de resolución de EE. UU. serán considerados internacionalmente responsables por cualquier nueva escalada. De esta manera, la disputa no solo se centra en la navegación, sino en la legitimidad del derecho internacional y el uso de la fuerza en la región.
La importancia estratégica del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una porción tan del comercio energético global, mantiene a la comunidad internacional en vilo, mientras las potencias mundiales debaten la mejor vía para garantizar la estabilidad marítima.
Redaccion basada en reportes de DW Español. Ver fuente original.