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Francis Clifford Smith, el prisionero más anciano de EE.UU., fallece a 101 años
Francis Clifford Smith, condenado por asesinato, falleció en junio a la edad de 101 años en Estados Unidos. Su caso se convirtió en un hito al ser el prisionero más anciano EE.UU. en tener su sentencia suspendida en ocho ocasiones distintas.
Smith fue condenado por asesinato en primer grado en 1950, cuando tenía 25 años, tras ser acusado del homicidio de Grover Hart, un vigilante nocturno de un club náutico de Connecticut. Aunque siempre mantuvo su inocencia, la culpabilidad se estableció cuando un compañero arrestado llegó a un acuerdo con la fiscalía y testificó en su contra. Durante su tiempo en la prisión de Osborn, ganó el apodo de «El hombre de los pájaros de Osborn» por su costumbre de alimentar a las aves con pan que escondía en su ropa.
A lo largo de los años, la validez de su condena fue cuestionada. Esto ocurrió, en parte, cuando testigos se retractaron de sus declaraciones iniciales y otros reclusos confesaron el crimen. Incluso un agente que lo interrogó tras su detención testificó ante la Junta de Indultos que dudaba de su participación en el asesinato.
El desafío de la población carcelaria envejecida
El caso de Smith resalta una crisis demográfica en el sistema penitenciario. Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, el número de personas de 55 años o más en prisión creció casi un 400% entre 1991 y 2021. Además, investigadores advierten que para 2030, al menos un tercio de la población carcelaria superará los 50 años.
Foto: www.bbc.com
Ante este panorama, expertos abogan por lo que denominan «desencarcelamiento inteligente», una serie de políticas que incluyen la liberación por motivos humanitarios o la concesión de libertad condicional a personas mayores o con problemas médicos. Estos programas tienen en cuenta que los reclusos de edad avanzada enfrentan mayores riesgos de caídas, incontinencia y deficiencias auditivas.
«En esencia, murió de vejez. Su familia tuvo una participación muy limitada en los días que rodearon su muerte, pero nos aseguramos de que todo fuera apropiado y digno, que se respetaran sus deseos»
David Skoczulek, portavoz de 60 West, el centro donde Smith pasó sus últimos años, confirmó que el centro proporcionó la enfermería especializada y los cuidados a largo plazo que el exconvicto necesitaba. Los estudios indican que el encarcelamiento puede provocar un «envejecimiento acelerado», y que afecciones como la demencia pueden aparecer significativamente antes que en personas que no están privadas de libertad.
Smith pasó más de 70 años tras las rejas, con excepciones de breves periodos de libertad. Tras su fallecimiento en el centro, se informó que fue incinerado. Su muerte, que ocurrió mientras dormía, marcó el una vida marcada por la incertidumbre legal y el sistema de justicia penal estadounidense.
Redacción basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.