Según un informe publicado por el Global Preparedness Monitoring Board (GPMB), un grupo de expertos establecido por el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el mundo está perdiendo resiliencia ante los brotes. El informe advierte que el riesgo pandémico está superando las inversiones realizadas en preparación sanitaria, señalando que «el mundo aún no es significativamente más seguro».
Los brotes de enfermedades se están volviendo más probables debido a la crisis climática y los conflictos armados. Además, la acción colectiva se ve mermada por la fragmentación geopolítica y los intereses comerciales. La advertencia del GPMB surge en medio de la atención global sobre un brote de hantavirus en un crucero y un día después de que se declarara una emergencia de salud pública internacional tras al menos 87 muertes por Ébola en la República Democrática del Congo (RDC).
«Esta crisis no ocurrió en el vacío. Cuando se retiran miles de millones de dólares de la OMS y se desmantelan programas de USAID en primera línea, se debilita el sistema exacto de vigilancia encargado de detectar estos virus de manera temprana. Estamos viendo las consecuencias directas y mortales de tratar la seguridad sanitaria global como un gasto opcional».
Debilidades en la vigilancia y la respuesta sanitaria
La situación en la RDC es crítica: la representante de la OMS en el país, Anne Ancia, informó a Reuters que para responder al brote de Ébola, el equipo había vaciado sus existencias de equipo de protección en la capital, Kinshasa. Actualmente, se está preparando un avión de carga para traer suministros adicionales desde un depósito en Kenia.
A pesar de que nuevas tecnologías, como las plataformas de vacunas de ARNm, han avanzado a una velocidad sin precedentes, el informe señala que el mundo está «retrocediendo» en medidas clave. Se destaca la falta de acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos. Por ejemplo, durante recientes brotes de mpox, las vacunas tardaron casi dos años en llegar a países africanos, un ritmo incluso más lento que el de las vacunas contra el COVID-19.
A nivel político, los países no lograron finalizar el tratado de pandemia antes de la Asamblea Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra. El desacuerdo se centró en las garantías de acceso a pruebas, vacunas y tratamientos a cambio de compartir información sobre patógenos emergentes en sus territorios.
Ante este panorama, los expertos hacen un llamado urgente a los líderes políticos. Kolinda Grabar-Kitarović, copresidenta del GPMB, enfatizó que la humanidad «no carece de soluciones. Pero sin confianza y equidad, esas soluciones no llegarán a las personas que más las necesitan».
Joy Phumaphi, copresidenta del GPMB, concluyó que si la confianza y la cooperación continúan fragmentándose, cada país estará más expuesto cuando estalle la próxima pandemia.