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Estados Unidos e Irán intensifican ataques contra infraestructura civil en el Golfo Pérsico

Las escaladas de ataques entre Estados Unidos e Irán han llevado a la infraestructura civil —desde hospitales hasta redes eléctricas— en zonas clave del Golfo Pérsico. Este ciclo de confrontación plantea serias dudas sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario.

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Un puente gravemente dañado por un ataque de Estados Unidos en el sur de Irán tras acusaciones sobre ataques a sitios civiles. Foto de: Amir Hossein Khorgooie/ISNA/AFP

El conflicto se ha caracterizado por un creciente ciclo de ataques que ambas potencias culpan de intentos por impedir la dominación militar en el Estrecho de Ormuz. Mientras Estados Unidos intensifica los golpes en el sur de Irán, Teherán responde atacando bases militares estadounidenses ubicadas en naciones vecinas del Golfo y Jordania.

La tensión se ha elevado drásticamente con amenazas directas: el presidente estadounidense Donald Trump advirtió la semana pasada que «vamos a inutilizar todas sus centrales eléctricas. Vamos a inutilizar todos sus puentes» si Irán no negociaba. En términos de impacto, las autoridades iraníes reportan que al menos 50 personas han muerto en Irán desde la reanudación de hostilidades, con 500 heridos registrados desde el 15 de julio.

“La presunción básica es que la infraestructura civil está protegida hasta que se convierta en un objetivo militar por uso o futuro uso del enemigo”, explicó Luke Moffett, profesor de derecho y experto en daños civiles de la Universidad Queen’s Belfast.

Marco Legal: ¿Qué protege el Derecho Internacional?

Foto de archivo (2014): Sede de la Organización Internacional del Círculo Rojo
Foto: commons.wikimedia.org

El derecho internacional humanitario prohíbe explícitamente atacar infraestructura civil durante un conflicto armado. Las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1977 definen la infraestructura civil como «todos los objetos que no son objetivos militares» y están dedicados normalmente a propósitos civiles.

Esto incluye elementos cruciales para la vida diaria, tales como carreteras, puentes, aeropuertos, sistemas eléctricos, hospitales o redes de agua potable. Además, el tratado prohíbe atacar instalaciones vitales como las obras de irrigación, los cultivos, los animales, así como presas y centrales nucleares.

Sin embargo, la ley permite excepciones bajo circunstancias muy específicas: un objeto solo puede convertirse en objetivo legítimo si se demuestra que fue «utilizado con fines militares en el momento del ataque y que su destrucción proporciona una ventaja militar definida». Aun así, los ataques deben garantizar que el daño a la infraestructura civil sea proporcional a dicha ganancia.

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La Dificultad de Determinar Objetivos Militares

El principio rector es asumir que cualquier objeto es civil hasta que se demuestre lo contrario. Esta regla obliga a las fuerzas armadas a verificar constantemente que el objetivo provea una ventaja militar y que los daños civiles no sean excesivos, pues de lo contrario podría constituir un ataque indiscriminado.

Analistas señalan la complejidad del concepto de «doble uso», término por el cual las fuerzas militares podrían estar clasificando ciertos blancos. Mientras Washington afirma haber atacado exclusivamente infraestructura logística militar, Irán ha reportado ataques estadounidenses en zonas costeras cercanas al Estrecho de Ormuz que afectan a estructuras civiles.

Discurso de Antonio Guterres en la Asamblea General de la ONU
Video: YouTube · FRANCE 24 EnglishReplay: UN Secretary General António Guterres delivers speech and outlines global agenda

Ante este panorama, Antonio Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), expresó su profunda preocupación por los ataques contra la infraestructura civil en Irán y en toda la región, calificando tales acciones como «inaceptables». Los países vecinos han sido blanco de represalias del Guardias Revolucionarias Islámicas (IRGC) iraní, que ha atacado activos militares estadounidenses instalados en Kuwait, Omán, Jordania y Qatar.

el conflicto no solo es un enfrentamiento militar directo, sino también una compleja disputa legal sobre dónde termina la infraestructura civil protegida y dónde comienza el objetivo militar legítimo.


Redacción basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.

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