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EE.UU. revoca visa a la embajadora brasileña Viotti en conflicto diplomático
Estados Unidos revocó la visa de María Luiza Ribeiro Viotti, embajadora de Brasil ante EE. UU., en una escalada diplomática que responde a la negativa brasileña de aprobar al candidato estadounidense Daniel Perez para el cargo en Brasilia. Washington advirtió que cualquier acción futura dependerá de si Brasil concede o no su aprobación.
La tensión se desencadenó tras la decisión del gobierno federal de Estados Unidos de cancelar los documentos de viaje de Viotti, exfuncionaria sénior de las Naciones Unidas. Según el Departamento de Estado estadounidense, esta medida es una represalia directa por dos motivos: la resistencia de Brasil a ratificar al nominado para embajador en Brasilia y la denegación previa de visas a dos diplomáticos estadounidenses que buscaban visitar el país.
«Comunicamos continuamente con el gobierno brasileño durante semanas y le dimos todas las oportunidades para hacer lo correcto, pero han continuado retrasando y oscureciendo la situación», declaró un portavoz del Departamento de Estado.
Washington enfatizó que restaurar la visa solo sería posible si Brasil acepta formalmente el nombramiento de Perez. Los funcionarios estadounidenses señalaron que esta es una «acción recíproca» y que, deba salir del país, la embajadora tendría que solicitar un nuevo visado.
Foto: en.wikipedia.org
Tensiones políticas tras visitas rechazadas
El conflicto diplomático se enreda con el clima electoral brasileño. Lula da Silva, actual presidente, busca un cuarto mandato no consecutivo frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y aliado político de la administración estadounidense. La situación se agravó cuando Brasil vetó la visita de funcionarios estadounidenses programada entre el 27 y el 30 de julio para tratar temas como la integridad electoral.
La disputa va más allá de las embajadas, incluyendo presiones económicas. La administración estadounidense impuso aranceles de hasta el 37.5% a miles de exportaciones brasileñas, citando prácticas comerciales desleales y fallas en prevenir trabajo forzado. Además, EE. UU. clasificó a dos grandes organizaciones de narcotráfico brasileñas como grupos terroristas extranjeros.
Ante esto, Brasilia condenó la acción estadounidense, calificándola como parte de una campaña deliberada para influir en sus elecciones internas. El gobierno de Lula declaró que «esta decisión no es un incidente aislado; forma parte de una escalada deliberada de medidas hostiles contra Brasil, motivadas por razones ideológicas».
A pesar del enfrentamiento, el Departamento de Estado insistió en su deseo de restablecer una relación normal y productiva con Brasilia. No obstante, la confrontación se ha mantenido tensa debido a que Jair Bolsonaro y sus seguidores han alegado años sin pruebas sobre la vulnerabilidad del sistema electrónico de votación brasileño.
El conflicto diplomático es el más reciente en una serie de desacuerdos entre los gobiernos de Lula y Trump, cuyas posturas divergen profundamente en temas como Venezuela o Cuba. A pesar de las tensiones, ambos líderes han manifestado que buscan evitar un enfrentamiento personal directo.
Redacción basada en reportes de The Guardian. Ver fuente original.