Durante décadas, Venezuela ha sido uno de los principales puntos de salida de cocaína en Sudamérica debido a su posición geográfica estratégica y cercanía tanto a países productores como Colombia y Perú, como a grandes mercados de consumo en EE.UU. y Europa. Sin embargo, la reciente intensificación de las operaciones de EE.UU. en el Caribe ha elevado significativamente el riesgo de operar desde sus costas.
Washington reforzó su presencia naval en el Caribe en septiembre de 2025 bajo el pretexto de lanzar una nueva campaña contra el narcotráfico liderada por el Comando Sur de EE.UU. Desde entonces, el ejército estadounidense ha llevado a cabo decenas de ataques contra embarcaciones sospechosas tanto en el Caribe como en el Pacífico, con alrededor de 45 operaciones registradas hasta marzo de 2026 que han dejado más de 150 muertos.
Aunque los funcionarios estadounidenses presentan estas acciones como parte de la lucha antidrogas, algunos analistas señalan que también tenían un objetivo político. Las operaciones militares coincidieron con una escalada de tensiones con el gobierno de Venezuela que culminó en la captura en enero de 2026 del depuesto presidente Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.
Expertos legales y organismos internacionales han cuestionado la legalidad de estas operaciones, señalando que podrían violar normas del derecho internacional y constituir un uso extrajudicial de la fuerza. Pese a la agresiva campaña, Adam Isacson, director del programa de supervisión de defensa en la Oficina de Washington para América Latina, afirma que el flujo de drogas hacia EE.UU. no se ha detenido.
De hecho, asegura que los datos suministrados por las autoridades fronterizas de EE.UU. muestran que en los siete meses desde que comenzaron los ataques a lanchas, se ha detectado ligeramente más cocaína que en los siete meses anteriores. «Eso quiere decir que la cocaína está llegando a Estados Unidos independientemente de esos ataques», le dice a BBC Mundo.
Alex Papadovassilakis, investigador y periodista de InSight Crime, asegura que, por ahora, no hay evidencia de que el flujo de cocaína en el Caribe haya disminuido. «No hemos visto ninguna prueba de una disminución sostenida de la cocaína que se mueve a través de la región en general», le dice a BBC Mundo.
Fuente: BBC Mundo
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