La eventual imputación del exmandatario cubano, de 94 años, apuntaría a su presunta responsabilidad en un suceso ocurrido en febrero de 1996. En esa fecha, aviones MiG-29 cubanos derribaron dos aeronaves pertenecientes a Hermanos al Rescate, una organización de exiliados de Miami dedicada a localizar balseros. El incidente resultó en la muerte de cuatro personas y generó una tensa crisis diplomática entre la Cuba dirigida por Fidel Castro y la administración del entonces presidente estadounidense Bill Clinton.
La noticia llega en un momento de creciente presión de Washington sobre la cúpula de poder de Cuba, un país que atraviesa una grave crisis económica y energética. De hecho, el gobierno cubano afirmó este jueves estar dispuesto a examinar una oferta de ayuda estadounidense por valor de US$100 millones, horas después de que su ministro de Energía, Vicente de la O Levy, anunciara la escasez de combustible.
Presiones políticas y el futuro de Cuba
La presión de Washington se ha intensificado recientemente. En enero, la administración del presidente Donald Trump había amenazado con imponer aranceles a países que exportaran petróleo a la isla. Esta medida contribuyó a agudizar la ya grave situación energética. Además, Trump llegó a plantear la posibilidad de una «toma amistosa» del país por parte de EE.UU., exigiendo reformas profundas.
De acuerdo con fuentes estadounidenses, la imputación de Raúl Castro podría producirse de forma inminente. La tensión se ha mantenido alta, incluso después de que Raúl Castro dejara formalmente la dirección del Partido Comunista de Cuba en 2021. Sin embargo, expertos señalan que el exlíder sigue siendo la figura más poderosa del país, asistiendo aún a actos públicos como el desfile del 1 de mayo.
Según un funcionario de la CIA citado por CBS News, el director John Ratcliffe transmitió personalmente un mensaje de Trump, afirmando que EE.UU. está «preparado para comprometerse seriamente en asuntos económicos y de seguridad», pero únicamente si Cuba realiza «cambios fundamentales». La misma fuente añadió que Cuba «ya no puede ser un refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental».
La principal fiscalía federal de Miami, por su parte, impulsó una iniciativa para investigar a dirigentes comunistas cubanos. Esta operación, que involucra a autoridades federales y el Departamento del Tesoro, busca posibles delitos económicos, de narcotráfico y violencia, prestando especial atención a miembros de la cúpula del Partido Comunista. Los hechos del 24 de febrero de 1996, cuando las cuatro personas a bordo de las aeronaves murieron, son considerados uno de los episodios más graves en las relaciones bilaterales tras el fin de la Guerra Fría.
En el contexto de estas investigaciones, la Organización de los Estados Americanos (OEA) había concluido que las avionetas fueron abatidas en espacio aéreo internacional, y que Cuba había violado el derecho internacional. A pesar de la avanzada edad de Raúl Castro, su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», ha sido visto como un canal de contacto clave entre Washington y La Habana.
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