Economía
Degradación de la Amazonía supone riesgo económico para el Perú y eleva costos de financiamiento
La degradación de la Amazonía representa un riesgo económico para el Perú que podría elevar los costos de financiamiento soberano debido a la pérdida de servicios ecosistémicos esenciales. El Banco Mundial sitúa al país en séptimo lugar entre las economías con mayor impacto proyectado en su PBI por la deforestación, con una huella económica que supera los US$ 14,000 millones al año.
La pérdida de bosques no solo afecta el entorno natural, sino que impacta directamente en la regulación hídrica y los «ríos voladores» que sostienen la producción agrícola. Según David Lesmes, experto en Finanzas y gerente senior del proyecto Reservas Vitales de Conservación Internacional (CI), cinco de las diez economías con mayor riesgo por deforestación se encuentran en Sudamérica, incluyendo a Brasil, Argentina, Colombia y Bolivia.
El impacto financiero es cuantificable: un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters estima que el país podría acumular una pérdida de US$ 8,200 millones en su PBI hasta el año 2050 bajo un escenario de degradación continua. No obstante, mediante políticas de agricultura sostenible y mejor gestión de incendios, esta cifra podría reducirse a US$ 5,100 millones.
Impacto en la deuda soberana
La degradación ambiental correlaciona directamente con el costo del crédito; los inversionistas perciben una mayor inestabilidad y exigen tasas de interés más altas. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ya ha integrado esta variable al emitir su primer bono sostenible en 2021 y publicar un nuevo marco de deuda soberana temática alineado con estándares internacionales en mayo de este año.
Foto: commons.wikimedia.org
En el ámbito local, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) advirtió que la minería ilegal, los cultivos ilícitos y los incendios amenazan las 77 áreas protegidas del país. Estas zonas generaron S/ 34 millones en turismo durante 2025, a pesar de que las comunidades locales que custodian gran parte del bioma amazónico reciben menos del 1% del financiamiento climático global.
«La viceministra señaló que conservar la naturaleza no representa un costo, sino una inversión, y que el Perú aspira a ser un referente regional en esta agenda. Una trayectoria proyectada a 30 años es precisamente el tipo de horizonte que respalda el mensaje central del evento: la conservación no se financia con desembolsos puntuales, más bien con mecanismos que sostengan flujos de recursos de manera predecible durante años o décadas»
La Hoja de Ruta de Finanzas Verdes del Minam estima las necesidades de financiamiento para adaptación climática en el país en S/ 66,275 millones. Estas cifras subrayan la urgencia de transitar hacia modelos que protejan los servicios ecosistémicos como garantía de estabilidad económica a largo plazo.
Foto: commons.wikimedia.org
El sector privado también ha comenzado a adoptar marcos de transparencia sobre riesgos naturales para evitar comprometer sus modelos de negocio ante las exigencias del mercado global.
Redacción basada en reportes de Gestión. Ver fuente original.