Los reportes indican que la nación caribeña, además de adquirir estos sistemas de ataque, ha discutido planes para emplearlos contra objetivos estadounidenses clave. Entre los blancos potenciales se mencionan la base naval de Guantánamo Bay, así como buques militares y, posiblemente, Key West, Florida. Esta escalada de capacidades ha sido monitoreada de cerca por Washington.
La preocupación por la tecnología militar en el Caribe
La preocupación estadounidense se centra en el desarrollo de la guerra con drones y la presencia de asesores militares iraníes en La Habana. Un alto funcionario de EE. UU. citó esta preocupación, señalando que la proximidad de tales tecnologías, combinada con la presencia de diversos actores —desde grupos terroristas hasta cárteles de drogas y representantes de Irán y Rusia—, constituye una «creciente amenaza».
Ante este contexto de tensión, el gobierno cubano ha mantenido una postura de rechazo a la presión externa. El Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, acusó a Estados Unidos de construir un «caso fraudulento» para justificar sanciones económicas y una eventual intervención militar. Rodríguez declaró en X (anteriormente Twitter):
«Sin ninguna excusa legítima, el gobierno estadounidense está construyendo día tras día un caso fraudulento para justificar una guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y una eventual agresión militar. Cuba no amenaza ni desea la guerra.»
Por su parte, la presión de Washington no se limita al tema de la tecnología. La administración estadounidense ha intensificado los esfuerzos para aislar a Cuba, amenazando con aranceles a cualquier país que exporte petróleo a la isla, lo que ha provocado fallas masivas de energía. Además, medios estadounidenses reportaron que EE. UU. tomaría medidas para acusar a Raúl Castro, ex presidente cubano.
Presión económica y diplomática sobre la isla
La tensión se ha elevado con la visita del director de la CIA, John Radcliffe, a la isla la semana pasada. Fuentes citadas por el medio CBS News indicaron que Radcliffe advirtió a Cuba que no debe convertirse en un «refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental».
En el ámbito de la diplomacia y la economía, la presión se ha materializado en varios frentes. El presidente Donald Trump había anunciado previamente que Estados Unidos «tomaría el control» de Cuba «casi inmediatamente». Estos múltiples desarrollos, sumados a la adquisición de más de 300 drones militares desde 2023, dibujan un panorama de creciente confrontación en el Caribe.
la situación se enmarca en un esfuerzo continuo de Washington por limitar la soberanía cubana, utilizando tanto la amenaza de sanciones económicas como la vigilancia de capacidades militares avanzadas, como los drones, para forzar un cambio en la política interna de la nación.