El estrecho de Ormuz, en Oriente Medio, y los asiáticos de Malaca y Taiwán se ven cada vez más amenazados por actores no estatales. La milicia chiíta de los hutíes ha llevado a cabo ataques en el mar Rojo que han provocado que varios astilleros eviten cruzar el canal de Suez y se desvíen hacia el Cabo de Buena Esperanza.
Nikolaus Scholik, politólogo y asesor sénior del Instituto Austriaco de Política Europea y de Seguridad, considera que esto representa un cambio fundamental en las dinámicas del poder geopolítico. «Hoy somos testigos de las consecuencias de una tendencia en la que ciertos Estados creen poder dominar legalmente estrechos estratégicamente vitales», comenta Scholik a DW.
Los estrechos de Ormuz, Malaca e incluso Taiwán se están convirtiendo en palancas de influencia geopolítica. En un caso como el que afecta al golfo Pérsico, el estrecho de Taiwán es aún más que el de Ormuz, afirma Scholik, con miras a posibles conflictos entre China y Taiwán.
La situación según el derecho internacional es muy clara. «En el caso de los estrechos de importancia internacional, se aplica el principio de paso en tránsito», explica Christian Wirth, investigador de la Fundación Ciencia y Política (SWP). «Esto significa que los buques tienen permitido transitar por los estrechos considerados aguas internacionales sin obstáculos y en sus modes operativos normales».
Sin embargo, el derecho internacional solo funciona si los Estados implicados están dispuestos a respetarlo. El problema es la realidad política. Como ejemplo, Scholik nombra el mar de China Meridional, donde China ha ignorado por completo un veredicto arbitral internacional que favorecía a Filipinas.
El estrecho de Malaca también podría convertirse en un punto de presión geopolítica. La vehemente reacción de Singapur, Malasia e Indonesia ante la idea de posibles tasas de tránsito demuestra cuán grande se ha vuelto la tentación de utilizar el control geográfico como arma y palanca política o económica.
El debate en torno al estrecho de Malaca trasciende con creces el ámbito del sudeste asiático. La economía global depende cada vez más de unos pocos puntos de estrangulamiento marítimos, cuya interrupción puede desencadenar repercusiones mundiales.
Redaccion basada en reportes de DW Español. Ver fuente original.