La publicación oficial de la Casa Blanca compartió una imagen que parodiaba la portada de «Iceman», mostrando un guante incrustado de diamantes que sostenía una cadena igualmente ostentosa con el acrónimo MAGA. El texto acompañante simplemente decía: «ICED OUT». Este acto representa el último intento del gobierno por vincularse a la cultura popular, una táctica que históricamente ha generado controversia entre los artistas.
Esta estrategia no es nueva. En el pasado, la Casa Blanca ha recurrido a manipular o adaptar canciones y artistas del momento para promover sus intereses políticos. Recientemente, la administración utilizó clips de Sabrina Carpenter para impulsar una agenda relacionada con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Por su parte, la agencia de Seguridad Nacional (DHS) y la Casa Blanca publicaron un video mostrando operativos de detención con la canción «All-American Bitch» de Olivia Rodrigo.
Rodrigo respondió en Instagram: «Nunca usen mis canciones para promover su propaganda racista y de odio».
El patrón de la apropiación cultural política
Las reacciones de las estrellas del pop han sido contundentes. Carpenter había advertido previamente sobre el uso de su música, señalando que el video era «malvado y repugnante» y advirtiendo que no involucraran su arte para beneficiar una «agenda inhumana». La utilización de la música de artistas populares se convierte así en un punto de fricción constante entre la política y el ámbito creativo.
En el caso de Drake, el rapero, originario de Canadá, aún no ha emitido un comentario sobre la publicación de la Casa Blanca. Los la campaña incluyen la parodia de la portada de la canción, que muestra un guante engadornado y una cadena con el mensaje MAGA. Esta campaña se enmarca en la búsqueda de la relevancia cultural por parte del gobierno.
En un nivel más personal, el propio Donald Trump, quien ha sido el foco de estas publicaciones, parece estar al margen de la controversia. Cuando se le preguntó en una entrevista quién ganó la disputa lírica entre Drake y Kendrick Lamar, Trump respondió con una notable indiferencia: «No lo sé».
Redaccion basada en reportes de Rolling Stone. Ver fuente original.