Los hechos se desarrollaron en las instalaciones de un billar clandestino ubicado en San Juan de Lurigancho (SJL). Trejo Dextre, de 23 años, fue detenido tras ser investigado por su modus operandi de extorsión. El criminal, quien además tiene antecedentes por fraude informático y violencia familiar, intentó inicialmente negar su participación en las actividades ilícitas.
La investigación reveló que el sujeto operaba bajo una fachada de confusión, haciéndose pasar por varias organizaciones criminales. Sin embargo, los elementos incautados desmintieron sus intentos de desorientar a las autoridades. Entre los artículos hallados se encontraron un lapicero acondicionado para disparar un cartucho de bala, 161 ketes de PBC y dos equipos celulares.
La red de extorsión de Kenyiman Lima Sur
Los dispositivos móviles de Trejo Dextre contenían pruebas contundentes de su peligrosidad: fotografías empuñando armas de fuego, videos amenazantes dirigidos a sus víctimas y mensajes de WhatsApp violentos. En su lista de empresas extorsionadas figuran nombres como Huáscar, Santa Catalina, Etusa, Arpones SA, ‘Los Rojitos’ y Crucero, además de varias asociaciones de mototaxis.
«Este sujeto no solo es el articulador, sino que trataba de confundir a la policía haciéndose llamar la Nueva Generación, Los Italianos, y otro más, pero en el fondo es una sola organización delictiva. El sujeto tenía un lapicero acondicionado para disparar un cartucho de bala. Es un arma artesanal con el que este sujeto andaba», declaró el jefe policial.
De acuerdo con los mensajes hallados, el extorsionador exigía plazos de 24 horas a las víctimas. Por ejemplo, a la empresa Etusa amenazó con: «Señores de la empresa Etusa: Les damos plazo de 24 horas para que alineen con 10 lucas (10 mil soles) de ingreso y 5 mil mensuales; caso contrario, empezaré a matar a diario a los choferes, de uno a uno, hasta que ustedes arreglen con nuestra organización Los Italianos». El general PNP, Jorge Castillo Vargas, jefe de la Región Policial Lima Centro, explicó que la banda exigía además que la Policía no fuera notificada del caso.
El sujeto operaba desde una precaria vivienda en SJL, pero tenía como objetivo desestabilizar a las empresas y choferes del lado sur de Lima, una estrategia diseñada para despistar a las autoridades policiales.
Como antecedente de violencia, se recuerda el ataque ocurrido el pasado 5 de octubre, cuando Juan Carlos Ramírez Pallaro, de 23 años, disparó tres veces en el abdomen de un conductor de la empresa Santa Catalina dentro de un bus de transporte urbano.