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Ataque con carro bomba sacude Colombia un día después de investidura presidencial

Un ataque con un carro bomba sacudió el suroeste de Colombia, en el departamento del Cauca, tras la investidura presidencial de Abelardo de la Espriella. El incidente ocurrió un día después de que el nuevo gobierno prometiera una respuesta contundente ante actos de violencia.

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Un soldado patrulla una plaza de peaje en la carretera Panamericana dañada por una explosión tras el atentado con bomba en Colombia. Foto de: Santiago Saldarriaga/AP Photo

Las autoridades colombianas reportaron el ataque con explosivos en una plaza de peaje de la Carretera Panamericana, ubicada en el departamento del Cauca. Según las fuerzas militares, los responsables habrían sido dos grupos armados que se desprendieron de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), antigua organización rebelde que se había desarmado tras un acuerdo de paz en 2016. Dos guardias de seguridad resultaron con heridas leves.

La administración del presidente de la Espriella reaccionó rápidamente, prometiendo una respuesta firme ante el atentado. La ministra de Transporte, Elsa Noguera, declaró a través de redes sociales que Colombia no se arrodillará ante la violencia ni permitirá la destrucción de su infraestructura.

«Colombia no se arrodillará ante la violencia, ni permitirá la destrucción de la infraestructura que conecta nuestras regiones», afirmó Noguera, haciendo referencia al discurso inaugural del mandatario sobre derrotar el narcoterrorismo y reducir la actividad criminal.

El nuevo rumbo frente a los grupos armados

De la Espriella, un político novato en la escena nacional, ganó las elecciones tras vencer por un margen de menos del 1% a su oponente izquierdista, el senador Iván Cepeda. Su plataforma se centra en revertir el enfoque de “Paz Total” impulsado por su predecesor, Gustavo Petro.

Mientras que la estrategia anterior se basaba en fomentar el diálogo con grupos armados (aunque también usó fuerza militar), De la Espriella ha prometido un retorno a un modelo más militarizado. En su discurso de toma de posesión, declaró que la opción del diálogo estaba “agotada”, y ha manifestado intención de usar tácticas como volar embarcaciones o aviones sospechosos de llevar drogas ilícitas.

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Este giro político encuentra apoyo en Estados Unidos; la administración de Donald Trump prometió $1 mil millones en ayuda de seguridad. Dicha asistencia busca expandir la participación militar estadounidense en la región, bajo el argumento de combatir el crimen y el tráfico de narcóticos, un tema que ha generado preocupación entre grupos de derechos humanos por posibles abusos.

Históricamente, Colombia ha lidiado con conflictos armados internos durante más de seis décadas. Además del conflicto tradicional entre paramilitares de derecha y rebeldes de izquierda, es el mayor productor mundial de coca, materia prima para la fabricación de cocaína y medicinas andinas tradicionales.

La postura de De la Espriella lo alinea con otros líderes de derecha en Latinoamérica que han capitalizado las preocupaciones por la inseguridad. Sin embargo, enfrentará grandes desafíos para abordar estos problemas profundamente arraigados durante sus cuatro años en el cargo. Los presidentes colombianos no tienen derecho a la reelección.


Redacción basada en reportes de Al Jazeera. Ver fuente original.

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