Mundo

Áreas desmilitarizadas se convierten en santuarios para vida silvestre

Las zonas desmilitarizadas entre Corea del Norte y Corea del Sur, así como la zona de exclusión de Chernóbil en Ucrania, se han convertido en santuarios inesperados para la vida silvestre. Estas áreas, donde los humanos no pueden vivir debido a conflictos o desastres nucleares, albergan una gran diversidad biológica.

Publicado

el

Las cabras montesas son conocidas por vivir en la DMZ.

En 1953, tras el armisticio de la Guerra de Corea, se estableció la zona desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas. Esta franja de tierra, que mide 248 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho, ha estado prácticamente sin intervención humana durante más de siete décadas.

Según el Instituto Nacional de Ecología de Corea del Sur, la DMZ alberga a 6.168 especies de vida silvestre, incluyendo el 38% de las especies en peligro de extinción de la península coreana. Entre ellas se encuentran águilas reales, cabras montesas y ciervos almizcleros.

En Chernóbil, tras el accidente nuclear del 26 de abril de 1986, una zona de exclusión fue establecida alrededor del sitio. La contaminación radiactiva se propagó por miles de kilómetros cuadrados y cientos de miles de personas fueron evacuadas. Actualmente, la zona cubre unos 4.000 kilómetros cuadrados.

La vida silvestre ha prosperado en estas áreas debido a la falta de intervención humana. Según el profesor Jim Smith de la Universidad de Portsmouth, los niveles de radiación han disminuido rápidamente después del accidente y ahora son seguros para otras especies, aunque no para los humanos.

Publicidad

La DMZ alberga muchas plantas endémicas de Corea que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Según Seung-ho Lee, presidente de The DMZ Forum, la naturaleza ha sido «protegida accidentalmente por el armisticio».

«La vida silvestre está prosperando en Chernóbil (…) sin ninguna duda, creo que la zona de exclusión es mucho más diversa y abundante ecológicamente de lo que era antes del accidente».

Para el profesor Germán Orizaola de la Universidad de Oviedo, estas áreas demuestran cómo la presencia humana puede ser más dañina para la naturaleza que los desastres nucleares o conflictos armados. La resilvestración accidental en Chernóbil y la DMZ entre Coreas es un ejemplo poderoso del potencial de conservación en áreas donde el hombre no interviene.


Redaccion basada en reportes de BBC Mundo. Ver fuente original.

Publicidad

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias

Salir de la versión móvil