El incidente se remonta al pasado y ha sido una fuente constante de disputa. El pasado miércoles, un tribunal en EE. UU. acusó a Castro, de 94 años, de conspirar para matar a ciudadanos estadounidenses. La acusación se basa en el derribo de dos avionetas que volaban entre Cuba y Florida en 1996, un suceso que resultó en la muerte de cuatro personas.
En ese momento, las aeronaves operaban el grupo disidente cubano Hermanos al Rescate y transportaban a tres ciudadanos estadounidenses. El incidente causó gran indignación en el exilio cubano y se ha convertido en un punto de fricción permanente entre Washington y la isla caribeña. El actual presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, ha calificado estas imputaciones como «una acción política sin ningún basamento jurídico».
Respuesta internacional a la presión sobre Cuba
Ante el desarrollo de estas acciones judiciales, China y Rusia hicieron un llamado enérgico a Estados Unidos para que detenga su campaña de presión. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró que Pekín «apoya firmemente a Cuba» y exigió que EE. UU. cese el uso de sanciones y del aparato judicial como herramientas de coerción.
«Estados Unidos debería cesar el uso de sanciones y del aparato judicial como herramientas de coerción contra Cuba y abstenerse de emitir amenazas de uso de la fuerza en cada ocasión»
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, advirtió que la campaña de presión estadounidense contra la antigua aliada de Rusia, incluyendo la imputación de Castro, «no puede ser tolerada». Peskov añadió que, bajo ninguna circunstancia, deben emplearse métodos que «rozan la violencia» contra jefes de Estado, sean estos actuales o antiguos.
Mientras tanto, la Casa Blanca ha continuado intensificando la presión económica. Desde principios de este mes, se firmó una orden ejecutiva sancionando a funcionarios de sectores clave cubanos, como energía, defensa y finanzas. Estas medidas han incluido un bloqueo de petróleo, lo que ha provocado apagones y escasez alimenticia en la isla.
Desde que el presidente Xi Jinping visitó la isla en 2014, China ha fortalecido sus lazos con el país. En 2018, Cuba se asoció a la Iniciativa Franja y Ruta de China, un acuerdo que ha financiado varios proyectos de infraestructura estratégica en la nación caribeña.
La disputa se enmarca en un contexto de creciente tensión, donde EE. UU. ha discutido abiertamente el derrocamiento del régimen comunista. Estos acontecimientos subrayan la profunda disputa y la complejidad de la relación entre las principales potencias mundiales y la soberanía cubana.